Los cerca de mil indígenas que permanecen el parque Simón Bolívar, en pleno centro de Montería, indicaron que se quedarán en ese lugar hasta tanto pongan fin a las operaciones militares en su territorio y hasta que salga el último miembro de los grupos armados ilegales de su territorio.
Así lo indicó el noko mayor del cabildo indígena Embera Katío del Alto Sinú, David Bailarín Domicó, quien sostuvo que si no son escuchados, más indígenas se sumarán a la protesta. También dijo que están dispuestos a viajar a la Casa de Nariño en Bogotá, con el fin de mostrar su problema, aduciendo que han sido víctimas del desplazamiento.
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"Nosotros solo queremos vivir en paz, no somos gente de guerra", indicó el vocero, señalando que hay ocho mil indígenas más que estarían dispuestos a llegar a Montería a instalar cambuches con el fin de apoyan la minga.
Resaltó que los militares están en la zona desde hace cuatro meses y que han hecho distintos allanamientos a los tambos indígenas, aduciendo que algunos de ellos están aliados con el Clan del Golfo. Sin embargo, ellos desmienten esa afirmación e insisten en que no han encontrado nada en los diferentes operativos.
Se refirieron a la captura de uno de los miembros de la comunidad, de 20 años, quien fue llevado hasta el municipio de Carepa, Antioquia, y hasta el momento no saben dónde se encuentra exactamente, ni cómo es su estado de salud.
Por su parte, el defensor del pueblo, Carlos Camargo, dijo que es necesario brindar todas las garantías correspondientes a los miembros de la comunidad que se movilizaron hacia la capital cordobesa y sostuvo que han hecho acompañamiento a la situación en todos los espacios institucionales, tratando de mediar para resolver los problemas que los aquejan.
Entretanto, el personero de Montería, Jorge Mario Galofre, pidió al Gobierno nacional que intervenga en esta situación con el fin de garantizar que los indígenas retornes a sus territorios lo más pronto posible y pidió ayuda al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, para que esté atento a los niños que también están hacinados en el parque.
A su turno, la Comisión Colombiana de Juristas hizo un llamado a la Fuerza Pública para que respete la integridad, vida y autonomía de la comunidad indígena Embera Katío y de los campesinos de la región.
Finalmente, el alcalde de Montería, Carlos Ordosgoitia, dijo que en este difícil momento que se vive por efectos de la pandemia, la concentración de cientos de indígenas, en pleno corazón de la capital, podría generar un problema de salud pública, especialmente porque no hay las condiciones mínimas para su permanencia en el lugar.
