Nadie creería que Linelys Correa Mendoza, una pequeña de rizos dorados y ojos azules, sería capaz de enfrentarse a las turbulentas aguas del río Sinú y atravesarlo sin el más mínimo vestigio de miedo.
Con solo cinco años de edad se enfrenta al río más grande del departamento de Córdoba y peor aún al más sinuoso y ‘traicionero’ para algunos por sus fuertes corrientes.
Ella reside en la vereda El Caño, a cuatro kilómetros del municipio de San Pelayo, en el departamento de Córdoba. Allí en ese lugar los niños no tienen parque de diversiones, ni teatros, ni cines y mucho menos un lugar para la diversión de menores.
A los niños del lugar no les queda otra forma de entretenerse que no sea el majestuoso río Sinú que bordea la población. Allí se bañan, juegan, ríen y hasta aprenden a nadar con la facilidad que lo haría una legendaria sirena.
Desde los dos años Lineys empezó a perderle miedo al río. Acompañaba a su madre, Julieth Correa, a bañarse en las aguas del Sinú y allí lo convirtió en su mejor aliado.
Ahora cuando tiene cinco años es capaz de atravesarlo de extremo a extremo, pese a que hay fuertes corrientes y una profundidad cercana a los 15 metros.
Nadie creería que al despojarse de un angelical blanco con rosado y ponerse su vestido de baño, esta sirena cordobesa se transforme en una nadadora capaz de desafiar la turbulencia del Sinú.
Primero lo hacía sostenida unas cepas de plátano que hacían el papel de flotador. La vigilaba su madre y su padre adoptivo José Antonio Hernández.
Con el paso de los meses dijo que no quería usar más sus improvisados flotadores y que atravesaría el río a nado. Desde ese momento lo ha hecho 11 veces.
Esta nadadora cordobesa nació el 7 de noviembre de 2008. Es la tercera de cuatro hermanos, hija de madre soltera, quien ha visto el sacrificio constante de su progenitora por sacarla adelante.
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