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Un sueño con las estrellas que logró hacerse realidad

Maybel González, Gloria Guevara y Elizabeth Villarreal, estudiantes de la zona rural de Bolívar, ya están en Houston (Texas) aprendiendo cómo es que el hombre conversa con el universo.

RUBÉN DARÍO ÁLVAREZ P.

21 de agosto de 2021 12:00 AM

En estos momentos, y si todo salió como estaba planeado, tres jóvenes bolivarenses ya deben estar pisando tierras norteamericanas, más específicamente en la ciudad de Houston (Texas) donde visitarán el centro de operaciones de la Nasa.

Ellas son Maybel González Toncel, de 17 años y natural del corregimiento de Pontezuela, en la zona norte de Cartagena; Gloria Michell Guevara Angarita, del municipio de San Juan Nepomuceno, Montes de María; y Elizabeth Villarreal Ruiz, del corregimiento de Mampuján, jurisdicción del municipio de Marialabaja.

Las tres participaron en la convocatoria que organizó el año pasado She Is Fundation, mediante su programa “Ella es Astronauta”, que favorece a jóvenes que hayan sido víctimas de la violencia o que vivan en comunidades vulnerables.

El viaje estaba programado para marzo del año pasado, pero lo truncó la declaratoria de la pandemia y solo hasta este mes fue cuando se pudo hacer efectivo.

Las tres estudiantes y sus madres, que fungen como tutoras, arribaron a Cartagena para cumplir una cita en la Gobernación de Bolívar y, posteriormente, debieron acudir a la Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena, donde les serían aplicadas las pruebas para la detección del COVID-19.

Allí dieron sus impresiones sobre la visita a la Nasa y respecto a sus vidas en sus respectivos lugares de nacimiento, donde no siempre la vida ha sido fácil de resolver.

Maybel González, de la Institución Educativa de Pontezuela, contó que la Fundación She Is venía favoreciendo a su comunidad y abrió la convocatoria para que participaran 15 jóvenes, “pero solo nos presentamos dos, porque allá no creen en las oportunidades. A las que fuimos, nos preguntaron que por qué queríamos estar en She Is y en qué podíamos ayudar a nuestra comunidad. Yo respondí que me quiero comer el mundo, pero también quiero ayudar a que muchas niñas de mi pueblo puedan salir adelante. Una semana después me informaron que yo era la elegida para ir a la Nasa. ¡No podía creerlo!”

Según Maybel, la vulnerabilidad de Pontezuela se nota en “que hay pocas oportunidades para estudiar y muchas personas casi que no tienen con qué comer. Me gustaría ser policía, tener una fundación y estudiar Astronomía. Me gustan mucho las estrellas. Creo que es lo más bonito que tiene el cielo. Cuando me eligieron para el viaje, mis vecinos me decían que eso era mentira y que de pronto me iban a secuestrar. Por eso mis papás no querían dar el permiso”.

Gloria Guevara estudia en la Institución Educativa Técnica Rodolfo Arias Cabrera, de San Juan Nepomuceno.

Recuerda que el conflicto armado de Montes de María la ha afectado siempre, debido a que “mi mamá es líder social y siempre vivimos con el miedo de que le pueda pasar algo cuando sale del pueblo. El conflicto armado nunca debió suceder, porque hay muchas víctimas que aún no encuentran a sus seres queridos. A esos luchadores quiero decirles que los sueños siempre se cumplen”.

Elizabeth Villarreal no había nacido cuando la violencia se tomó a Mampuján en el año 2000.

“La gente se desplazó hacia Marialabaja y eso acrecentó la violencia intrafamiliar, porque pasaron de poder resolver su vida diaria a vivir con la expectativa de no saber qué harían cada vez que amanecía. Pasaron mucha hambre, no había oportunidades de trabajo. Yo nací en 2004 y todavía había secuelas del desplazamiento.

“Cuando me llegó la oportunidad de She Is fue maravilloso, porque la vida me estaba demostrando que los sueños sí pueden cumplirse. Y otro de esos sueños es el de convertirme en abogada especialista en derechos humanos, para poder ayudar no solo a la gente de mi pueblo sino también a todas las comunidades que hayan sido víctimas de la violencia armada. Quiero darles el mismo aliento que le dieron a Mampuján cuando más lo necesitaba”.

Mampuján es uno de los asentamientos afros que se formaron en la época de La Colonia con la llegada de africanos rebeldes, “y ser descendiente de esa etnia es algo que siempre me ha tenido orgullosa. Es un honor que Dios me haya permitido ser negra”.

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