Luis Eduardo participó en novelas exitosas como ‘La hija del mariachi’, ‘La viuda de la mafia’, ‘La costeña y el cachaco’, ‘Los Protegidos’, ‘Alicia en el país de las mercancías’, entre otras. Luis Eduardo Arango celebrará 30 años de carrera artística haciendo lo que más le gusta: teatro y comedia. ‘Venga le cuento, confesiones de un actor’, es la puesta en escena con la que el actor revelará secretos, confesará locuras y recordará momentos memorables como artista. El estreno de este espectáculo es el próximo martes 13 de julio y se extenderá hasta el 1 de agosto en el Teatro Nacional. Este actor empezó haciendo teatro desde muy joven, cuando dejó su natal Medellín para estudiar ingeniería en Bogotá. Su primer protagónico en las tablas fue en ‘La Celestina’, dirigió una obra de teatro en la cárcel del Buen Pastor e integró el grupo de Teatro El Local. Su exitosa carrera en televisión empezó en 1979 con la telenovela ‘Bola de sebo’, dirigida por Bernardo Romero Pereiro. Luego participó en series como ‘Romeo y Buseta’, ‘Flor de oro’ y ‘Tiempos difíciles’, y en novelas como ‘Caballo viejo’, ‘Quieta Margarita’ y ‘Música maestro’, en las que demostró, cantando y bailando, que su talento no tenía límite. Luis Eduardo participó en novelas exitosas como ‘La hija del mariachi’, ‘La viuda de la mafia’, ‘La costeña y el cachaco’, ‘Los Protegidos’, ‘Alicia en el país de las mercancías’, ‘La tía Julia y el escribidor’, ‘El hombre de negro’, ‘La pezuña del diablo’ y ‘Los cuervos’. El actor fue pionero del café-concierto en Colombia, trabajó en La Gata Caliente con Fanny Mikey y juntos recorrieron gran parte del país. En teatro, su casa es el Teatro Nacional con el que ha trabajado en 11 producciones: ‘El rehén’, ‘¿Quién le teme a Virginia Woolf?’, ‘El sexo mandamiento’, ‘Extraña pareja’, ‘Taxi 1’, ‘Taxi 2’, ‘Que no se entere el presidente’, ‘Se necesita un tenor’, ‘Sugar’, ‘Cartas de amor’, y ‘Art’. Además ha incursionado en el cine colombiano en las películas ‘Golpe de Estadio’ y ‘Bluff’. Confesiones de un actor ¿Cómo fue trabajar con Fanny Mikey? —Ha sido una de las experiencias más vitales de mi vida, Fanny fue siempre arrolladora, una mujer con un espíritu enorme. Mi primer encuentro con ella me marcó porque fue en una obra donde sentía que mi personaje había sido desastroso y en una de las funciones Fanny fue al camerino y me dijo que veía cosas muy buenas en mí como actor y me invitó a trabajar con ella. Para Fanny, decir ‘no se puede’ nunca existió. Una vez estuvimos en Tibú (Norte de Santander), íbamos a presentar una obra pero no había escenario y ella lo solucionó, armó el escenario en cuatro mesas de billar con tablas y nos presentamos sin problemas. Fui su compañero para bailar salsa mucho tiempo en Bogotá, Medellín y Cali, en realidad ella nunca aprendió a bailar, solo le gustaba moverse como se le ocurriera y con ese cabello rojo que la ponía aún más enérgica. ¿Qué significó ‘El Chinche’ en su carrera como actor? —William Guillermo marcó mi vida, fue el primer personaje de humor que hice en televisión y desde el momento que empecé a hacerlo era un reto porque estaba mal visto que un actor dramático hiciera humor, pero Pepe Sánchez fue quien me invitó a realizar este personaje, fue tan exitoso y querido no sólo por ser dicharachero sino porque tenía un fondo. Fue un personaje que me dio a conocer y todavía en el país es recordado y eso es muy satisfactorio. ¿Cómo ve la comedia en el teatro, en la televisión y en el cine? —En el teatro se ha desarrollado brutalmente, ha tenido un auge muy bueno porque hay muchos comediantes que han elegido rutas como el stand up comedy. Hay comediantes muy buenos como Andrés López, Valderrama y Antonio Sanín, todos los que han estado en el Teatro Nacional en la temporada de Carcajadas han sido excepcionales y han hecho una labor importantísima para el teatro. De todas formas no quiero verlos a todos porque no me gusta sentirme influenciado por ellos. ¿Sobre la televisión? —En la televisión me parece que estamos un poco estancados, sin una directriz importante. Cuando hicimos ‘El Chinche’ nos encontrábamos con el talento innato, el humor es muy difícil de enseñar y alguien que dirija el humor debe tener esta sensibilidad. La televisión ahora incluye la comedia en las novelas y en el drama y esto no está mal. Y el cine…; —En el cine colombiano la comedia no ha sido muy explorada, yo trabajé en una película que se llama ‘Bluff’, que tiene un humor negro delicioso y fue muy rico trabajar con este grupo porque todos teníamos esa sensibilidad por el género. El humor debe surgir de situaciones y creo que hay momentos que son humorísticos por sí mismos. ¿Cómo hacer humor sin caer en la burla? —El humor nace al mismo tiempo que uno, es innato y no se aprende, pero desafortunadamente en la televisión ahora el humor se usa a manera de burla, en la época que yo empecé con el humor se hacían personajes populares y a pesar de sus desgracias, vestimenta y manera de hablar eran personajes absolutamente respetados y respetables porque tenían mucho fondo y un gran espíritu. Ahora en muchas comedias los personajes caen en una visión un poco despectiva, como si el humor tuviera que basarse en la burla y el ridículo. ¿Qué rescata de la televisión de hoy? —Desde luego la televisión que yo empecé a hacer era diferente a la de ahora, ahora es muchísimo más visual, eso me entristece un poco porque siempre he creído que en la televisión tiene importancia desde la narración hasta lo que se ve, entonces a veces le recargan todo el trabajo a la fotografía y a la edición para hacer las escenas más narrativas, cuando la narración debería hacerlo por sí misma, me preocupa que esto sea una tendencia. ¿Qué le quiere confesar al público con su obra ‘Venga le cuento’? —‘Venga le cuento’ es la confesión y revelación de los momentos más importantes de un actor que en 30 años ha estado trabajando para el público colombiano. Es la respuesta a mil preguntas que me han hecho en mi vida: ¿de dónde sacó ese hablado?, ¿cómo trabaja?, ¿qué lo motiva? Todas esas preguntas son las que intento responder con esto. ‘Venga le cuento’ está cubierto por la fantasía y la realidad donde hago una recreación de las historias que me ocurrieron en mi vida.


