Un segundo examen que le realizará mañana un psiquiatra forense decidirá si el italiano Paolo Pravisani está apto o no para ir a la cárcel. El extranjero, de 62 años, está internado en el Centro Médico Integral El Cabrero –Cemic- desde el pasado 25 de febrero, dos días después que la Policía lo capturara por la muerte del adolescente Yesid Torres Tovar, de 15 años, que ocurrió en su apartamento, en un edificio en Crespo. Un trastorno mental que le comenzó hace 10 años por el consumo de cocaína y que aún amenaza su vida es lo que ha evitado que el italiano Paolo Pravisani no esté recluido en una cárcel. “El paciente sufre de un trastorno sicótico inducido por sustancias que le han perturbado su estado de animo desde hace 10 años”, dice Cristian Ayola, director de esa clínica.