Con los testimonios de los dos vigilantes, de las dos mujeres que trabajaban para el italiano Paolo Pravisani y de un menor que era amigo de Yesid Torres Tovar, continuó ayer el juicio oral que busca esclarecer la verdad de lo que ocurrió el 23 de febrero del año pasado en el edificio Los Corales, en Crespo. La audiencia comenzó a las 9:30 de la mañana en el primer piso del Cartel del Fijo, en el Centro Histórico, pero poco después fue interrumpida porque no llegaron a tiempo los testigos. El Juez Sexto Penal del Circuito de Cartagena con funciones de Conocimiento los mandó a conducir por separado en diferentes horarios. A las 2:30 p.m. se reanudó el juicio con Humberto González, uno de los vigilantes. Éste le aseguró al juez que en ningún momento fue citado y con eso argumentó su no asistencia a la sesión de la mañana. Ante el juez, González afirmó que las acusadas Angélica Tovar y Hilda Rosa Martínez frecuentaban el edificio Los Corales para visitar al italiano, a quien les autorizaba el ingreso por un teléfono interno. El vigilante dice que lo que ocurría en el apartamento de Pravisani nunca lo conoció porque él era muy celoso con su “penthouse” y allí no subía cualquiera, los empleados tampoco podías acercarse demasiado. Tras terminar su testimonio, el juez llamó al estrado a un amigo de la víctima. Por ser menor, se limitó la presencia en la sala a los abogados y a los funcionarios de la Fiscalía y del Ministerio Público. La prensa también debió abandonar el salón. En la noche, a las 7, el turno fue para Jorge Pérez, el otro vigilante del edificio, quien estaba en turno el día en que sucedieron los hechos. Después de él, debían hablar Angélica Tovar y Hilda Rosa Martínez, quienes al igual que Paolo Pravisani, son procesadas por los delitos de estímulo a la prostitución, pornografía infantil, acto sexual con menor de 14 años, y porte, tráfico y fabricación de droga. El juicio contra Pravisani ha despertado el interés no sólo nacional sino internacional. Ha sido aplazado en siete oportunidades por diferentes razones. La última de ellas fue por las vacaciones del Fiscal Seccional 45, que comenzó a gozarlas un día antes de la sesión programada por el juez con más de 20 días de antelación. La investigación contra Pravisani y sus empleadas comenzó luego del deceso de Yesid Torres en extrañas circunstancias en el apartamento del extranjero. Allí, peritos de la Sijín hallaron sustancias alucinógenas, películas pornográficas y fotos con menores desnudos. Paolo Pravisani nunca ha asistido a una de esas sesiones. Desde febrero del 2009 está internado en una clínica psiquiátrica, en El Cabrero.