“Fueron meses duros en los que el pan de cada día eran las peleas que veía. La cárcel no se la deseo nadie. Tenía las pruebas de mi inocencia y las hice valer. Lo que hicieron conmigo fue una injusticia, pero siempre confié en Dios en que todo se iba a resolver y ahora estoy libre”.
Las palabras de Víctor Benavides Llerena develan el absurdo castigo que, según él, recibió por hacerle un favor a un conocido que terminó pagándole de la manera más baja.
El exboxeador, de 40 años, salió de la cárcel san Sebastián de Ternera la semana pasada. Allí estaba desde el 19 de abril cuando lo capturaron en el Centro Comercial La Castellana. Lo acusaron del delito de extorsión y por eso lo mandaron tras las rejas.
Pero Víctor, el hombre que le dio glorias a la ciudad con sus puños de acero, asegura que es víctima de un sujeto al que le prestó $5 millones y quien, presuntamente, para no pagarle la deuda, lo denunció por extorsión. Después de una batalla jurídica y dos audiencias, logró obtener la tan anhelada libertad y ahora asegura que va a presentar cargos contra el sujeto que lo metió en el embrollo.
Por hacer un favor
Víctor cuenta que a la edad de 15 años empezó a trabajar en el Mercado de Bazurto. Con los años forjó un hogar y se hizo boxeador. Hace unos años se retiró del boxeo cuando en un altercado con unos policías le fracturaron un brazo. Luego, montó un negocio de carnes para ganarse el sustento.
Pero hoy, a sus 40 años, le tocó ponerse los guantes nuevamente, esta vez para enfrentarse a la situación más dura que le ha tocado vivir: la cárcel. El exboxeador explica que todo empezó el 7 de diciembre del 2010, cuando le prestó los $5 millones a un conocido. “Los meses fueron pasando y nunca le vi el interés de pagarme. El dieciocho de noviembre de 2011, casi un año después, me hizo un solo abono, de seiscientos mil pesos. Siempre me ponía citas en La Castellana para abonarme a la cuenta, pero nunca cumplía. Iba a su casa y casi nunca lo encontraba”, relata Benavides Llerena.
“Fue una trampa”
El exboxeador cuenta que el 18 de abril de este año habló con el sujeto y este le dijo que le iba a abonar $1 millón.
“Luego me dijo que tenía solo cuatrocientos mil pesos, pero yo le dije que eso era muy poco para todo lo que me debía. Entonces me citó otra vez en La Castellana para darme el millón. Allá nos encontramos y me los dio, pero cuando fui a la zona de comidas me capturó la Policía junto a un mototaxista, un vecino, que me hizo la carrera”, explica Benavides.
“Estando en la cárcel sabía que tenía la prueba reina que era una letra que me firmó. Los testigos también dieron su testimonio y todo se aclaró. Las cosas se demoraron porque el abogado que contraté primero era un allegado del hombre que me denunció, pero logré resolver todo. Ahora pienso seguir adelante y el año que viene convertirme en entrenador”, concluye felizmente el exdeportista.
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