Sucesos

Dos pacientes tienen en 'jaque' al CAP de La Esperanza

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JORGE A. CASTRO CABARCAS
15 OCT 2012 - 05:28 AM

Dos angustiantes casos de abandono social tienen a los empleados y usuarios del Centro de Atención Permanente (CAP) del barrio La Esperanza sumidos en la mayor de las zozobras. La situación ha llegado al extremo de convertirse en una amenaza para la salubridad del recinto.
Los individuos que tienen preocupados a los trabajadores de este lugar, son hombres mayores que fueron llevados hasta estas instalaciones debido a que sus familiares perdieron contacto con ellos o simplemente los olvidaron, pero lo peor son las graves enfermedades que padecen, las cuales están afectando no solo a éstos, sino a toda la comunidad del sector.

Alfredo y su deterioro
Alfredo Hernández fue encontrado hace dos semanas deambulando por las calles de La Candelaria y mostraba evidentes signos de desorientación, razón por la cual fue llevado al CAP de La Esperanza para ser valorado. Después de varios análisis, se determinó que sufría de demencia senil de tipo Alzheimer, que se caracteriza por la pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales; esta enfermedad es terminal e incurable.
Desde entonces, Alfredo permanece dentro de este centro, donde su comportamiento ha generado muchos problemas, ya que sus constantes cambios de humor lo vuelven irritable y agresivo. Durante su estancia ha destruido todas las camillas de la sala de observación, así como un esterilizador médico.
“La enfermedad que sufre está destruyendo su cerebro lentamente y lo que hace es retroceder, aunque el sea un hombre mayor, va a llegar un momento en que su mente volverá a ser la de un niño”. afirmó uno de los médicos que presta su servicio en este lugar, que prefirió mantener su identidad en reserva.
“Por eso el ya no puede ir al baño solo, hace sus necesidades en cualquier parte, se quita la ropa, y no le importa caminar por todas partes desnudo, así como lo hace un niño pequeño” agregó el galeno. Hasta el momento ha sido imposible encontrar a los familiares de Alfredo. En sus pocos momentos de lucidez, asegura que tiene dos hijos y que ambos viven en Barranquilla, cuyos nombres serían Wilson y Erica.
El sufrimiento de Eugenio
El segundo caso y tal vez el más grave, corresponde al del señor Eugenio Colón Villarreal, un residente de la calle La Bendición del barrio La Esperanza, que por su deplorable condición de vida ha conmocionado a muchos de los vecinos del sector, especialmente de la madre comunitaria, Maria del Carmen Leyes.
Leyes no es familiar, ni alguien cercano a él, simplemente es una mujer que no soporta ver el estado en el que se encuentra un vecino que conoce de toda la vida. Ella fue quien descubrió las circunstancias en las que vivía Eugenio y expuso ante este medio su caso particular.
“El pasaba encerrado en su casa, la cual está en muy mal estado y totalmente abandonada; el vive solo pero desde hace mucho no lo veía, así que fui a averiguar hasta allá, pero lo que me encontré era algo inhumano” relató la mujer.
La situación era terrible, las condiciones de salubridad de su casa no eran aptas para vivir ya que tenía heces fecales dispersas por todo el piso, lo que generaba un hedor insoportable; sin embargo Eugenio permanecía acostado en una cama, sin recibir alimento alguno.
“Eso estaba lleno de ratas y el olor era demasiado podrido, el mismo cubría con papel periódico donde hacía sus necesidades, yo pedí ayuda a la gente para sacarlo de allí, tuvimos que bañarlo y buscar ropa limpia, porque él estaba apestoso, luego lo llevamos al CAP” aseguró la señora María del Carmen.
En el CAP fue asistido por el personal médico desde que llegó hace ya 6 días, pero el grave estado de salud de Colón Villarreal, hace que sea inútil los esfuerzos por ayudarle. Eugenio tiene Sida.
“La etapa en la que se encuentra Eugenio es una fase común en la enfermedad que padece, la desnutrición, la diarrea crónica y otros síntomas que sufre ahora mismo, demuestran la gravedad de su estado” explicó el médico del CAP.
Situación insostenible
Alfredo y Eugenio permanecen recluidos en la Sala de Observación del CAP de La Esperanza
, apartados del resto de los pacientes que llegan al lugar, los cuales deben ser asistidos en los pasillos del centro en condiciones incómodas.
La condición higiénica del lugar es alarmante, ya que ambos pacientes realizan sus necesidades fisiológicas en el piso de la sala constantemente. El personal médico no da abasto para brindarle atención suficiente a las emergencias cotidianas y la vez a estos dos casos especiales.
“Nosotros no podemos estar pendientes todo el tiempo de ellos, aquí llegan mujeres embarazadas, niños enfermos, incluso heridos por arma de fuego o arma blanca, ellos necesitan ir a un lugar donde puedan brindarles la atención necesaria” comentó una de las enfermeras del lugar.
Los trabajadores del CAP aseguran que han costeado de su propio bolsillo pañales, comida y otros elementos para estas dos personas, pues a falta de familiares que los atiendan, ellos se han encargado de esa labor humanitaria. Los vecinos del barrio con María Leyes a la cabeza, también velan por los pacientes llevandoles pañales y ropa limpia.
Todos coinciden en que este problema no afecta solo a ellos, sino a toda la comunidad de la Esperanza y sus barrios cercanos, pues no se les está ofreciendo un servicio adecuado.
En comunicación telefónica con Rosiris Mendoza, coordinadora servicios de urgencias de la ESE, la funcionaria afirmó que estos casos ya fueron reportados a la Alcaldía Mayor de Cartagena, quien es la encargada de atender estos casos especiales, pero que hasta hoy no se ha hecho cargo de esta situación.
“Los CAP son centros de atención de primer nivel, nosotros no estamos preparados para este tipo de situaciones, si bien se le ha brindado atención a los señores, nosotros no podemos hacer más porque ya esto se nos sale de las manos” expresó.
“Estamos esperando que la Alcaldía vaya a recoger a estos pacientes y trasladarlos a otros lugares adecuados para su atención” agregó Mendoza.
Abandonados por sus familiares, pero a la vez apoyados por un grupo de personas que se han compadecido de sus vidas, Alfredo y Eugenio permanecen dentro de una sala en regulares condiciones, pero mucho mejor a las que se encontraban hace unas semanas. Ahora solo esperan ser trasladados a un lugar donde puedan sobrellevar sus padecimientos y recibir la atención que tanto requieren.

Alfredo Hernández quien sufre del Mal de Alzheimer, permanece en la Sala de Observación del CAP de Esperanza. Nayib Gaviria Amador - El Universal

Eugenio Colón Villarreal que padece de Sida, también se encuentra en la Sala de Observación del CAP de La Esperanza. Nayib Gaviria Amador - El Universal

Esta es la casa en la que vivía Eugenio Colón en condiciones de insalubridad. Nayib Gaviria Amador - El Universal

Esta es la casa en la que vivía Eugenio Colón en condiciones de insalubridad. Nayib Gaviria Amador - El Universal

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