Todo empezó con una solicitud de protección que hicieron los habitantes del barrio Torices, sector Papayal Paso Abadía, a la Policía Metropolitana de Cartagena para que los acompañara durante la realización del cabildo del barrio, porque según los habitantes, en esa zona habían amenazas de ataques de pandillas de los sectores de invasión.
El cabildo transcurrió con normalidad y aproximadamente a las 8 de la noche la Policía dio por finalizado el evento y firmó el cierre oficial. Los hechos por los que se desencadenaron los supuestos desmanes son confusos y los habitantes del sector apuntan hacia tres posibles razones según sus versiones.
Un atraco
Según residentes del barrio, las alarmas de la Policía se habrían prendido cuando en el sector se presentó un robo a una mujer identificada como Sabrina. Al escuchar los ruidos y los gritos, la comunidad salió a ver lo que sucedía y se encontró con la supuesta respuesta agresiva de la Policia.
Un accidente
Pasadas las nueve de la noche en la Carrera 14 (vía que atraviesa todo el barrio Torices) sucedió un accidente de tránsito en el que se vio involucrada una camioneta y una motocicleta que era conducida por personas que al parecer estaban en alto estado de embriaguez. Según los residentes del sector, este hecho aislado aumentó la presencia policial.
Pidieron papeles
Policías presentes en el sector pidieron los documentos de identidad a varias personas presentes en el lugar y durante estos procedimientos se habría iniciado una confrontación entre un uniformado y un civil, lo que desencadenó la reacción policial.
Motín contra la Policía
Versiones oficiales de los hechos indican que los agentes de Policía presentes en el sector, trataron de mitigar una riña callejera producto de las celebraciones en el callejón Colombia del barrio Torices. Ante la acción policial, vándalos aprovecharon la confusión y atacaron a los policías hasta el punto de quemar una moto de la fuerza pública.
Según el general Carlos Rodríguez, comandante de la Policía Metropolitana, los hechos de violencia por parte de la población dejaron un saldo de nueve uniformados heridos, lo que conllevó a una respuesta inmediata por parte de la fuerza pública que dispersó y terminó con la celebración.
Presuntos ataques
David Puertas vio que a uno de sus hermanos un policía le habría pedido sus documentos y le propinó una cachetada mientras intentaba inmovilizarle su motocicleta después de la hora de restricción de motos. Al ver esto, David fue a su casa y tomó un bate de béisbol con el que amenazó al policía. El uniformado le advirtió a David que si emprendía su ataque le dispararía, David hizo caso omiso de la advertencia y recibió un balazo en el brazo.
“Cuando yo me di cuenta que el policía sacó el arma pensé que lo iba a matar, porque en ningún momento hizo un tiro al aire, apuntó directo al cuerpo de David y pensé que lo había matado”, relató una familiar del herido, que al ver los hechos, lo socorrió y llevó a la clínica de San José de Torices.
Seguido a este primer acto, se desencadenaron una serie de hechos confusos en los que al parecer hicieron parte los policías del sector.
Heridos
A Eduardo Puerta, hermano de David, le propinaron un tiro en la barbilla. A Nelson Puerta le dieron una paliza que le produjo una fractura en la mano derecha y contusiones en el cuerpo y la cabeza. Además fue despojado de sus papeles, dinero, zapatos y en estado de inconciencia fue arrojado en una calle cerca de la Vía Perimetral.
Presentes en el lugar describieron como lanzaban granadas de aturdimiento y disparaban contra cualquier curioso que saliera a ver lo que estaba pasando.
Según vecinos del sector, los uniformados entraron por la fuerza a una de las pequeñas casas de madera del sector y atacaron golpes a los integrantes de una familia. Vecinos de la familia Acosta describieron como los agentes disparaban e intentaron dar tiros de gracia a los integrantes de esta familia que en el momento de los hechos se encontraba durmiendo.
A Eduardo Acosta, un adulto mayor de 55 años de edad, le propinaron una golpiza con los bolillos de dotación. El señor tiene múltiples cortes en su cuero cabelludo, manos y pies, producto de los golpes que recibió mientras dormía.
A su hijo Libardo Acosta le dieron un tiro en el pene y otro en la pierna mientras que a su otro hijo Yesid Acosta, le dieron una puñalada en el pulmón y un tiro en una de las piernas, además de las heridas abiertas que tenía en la cabeza producto de los azotes con los bolillos.
Jhonatan Acosta, otro hijo del señor Eduardo, recibió una puñalada en el gluteo y roturas en su cuero cabelludo por los golpes de bolillo que lo dejaron inconsciente y tirado en el piso.
Andrea Gigien, de aproximadamente 12 años, recibió un dispararon en la boca que se le alojó en la mandíbula mientras se desarrollaron los eventos. Según denuncian habitantes de Torices, cuando estos fueron a averiguar lo que había pasado en el CAI del barrio, los agentes presentes les contestaron en tono irónico e ignoraron sus palabras.
"Estamos esperando los resultados de las investigaciones preliminares para esclarecer los hechos, las investigaciones arrojarán los resultados pertinentes de lo que ocurrió" añadió el general Carlos Rodríguez.
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