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Sucesos

Analizan testimonios de niñas que estaban desaparecidas

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“Lo que me tocó pasar fue algo muy doloroso que no se lo deseo a nadie. No quiero que ninguna madre pase la situación que atravesé yo y lo que aconsejo es que le den más atención, amor y confianza a sus hijos. Uno no sabe en qué momento pueden suceder estas cosas”.
Aunque aún confundida y con un mar de preguntas rondando su cabeza, pero con una cara sonriente y tranquila, Érika Bravo Pantoja asegura que el infierno por el que atravesaba desde el jueves de la semana pasada, cuando su hija mayor abandonó su hogar sin dejar pistas de su paradero, por fin terminó anteayer en la noche.
Ese día, después de realizar mil peripecias junto a varios familiares, logró contactarse con su hija Dayana Isabel Meléndez Bravo, que estaba desaparecida junto a su prima Elvira Katherine Soto Pantoja, luego que, al parecer, un sujeto al que las adolescentes, de 15 años, conocieran por Facebook, las sonsacara con engaños, prometiéndoles una mejor vida.
Érika encontró a su hija y a su prima en el municipio de Clemencia, a donde llegó en un taxi por sus propios medios. Le da gracias a Dios porque tanto esta como su prima están en buenas condiciones de salud. Las menores están a cargo de la Policía de Infancia y Adolescencia, mientras se realizan las investigaciones que permitan atrapar al sujeto con el que estaban, pues sus parientes temen que este haya querido inducirlas a la prostitución.
Por un castigo
Érika Bravo cree que su hija Dayana, con quien vive en el barrio San Fernando, decidió partir de su hogar por un castigo que le impuso su papá. “Mi marido- su papá- la regañó porque la veía hablando mucho por celular. Él le impuso un castigo y le prohibió que hablara por celular y que entrara a las redes sociales en Internet”, explica la madre.
Érika asegura que después de eso Dayana habló con su prima Elvira y decidieron irse de la casa motivadas por las promesas de un sujeto al que habrían conocido por redes sociales. No se sabe con certeza si la que hizo contacto con el hombre en primera instancia fue Elvira, quien vive en San Isidro.
“El sujeto les dijo que les iba a dar carro, casa, estudios y de todo lo que quisieran. Mi hija me dice que el jueves, cuando se fue con Elvira de la casa, él se las llevó a un hotel que está por la Terminal de Transportes. Las intentaba besar, pero ellas no se dejaban. Les dijo que este fin de semana las mandaría en avión a Bogotá y que allá alguien las iba a esperar, que él no podía ir pero que les iba a mandar de todo. Ahí mi hija empezó a sospechar sus malas intenciones y ayer- domingo- agarró a trompadas al hombre y escapó con su prima”, explica Érika Bravo. Luego, las adolescentes tomaron el primer bus intermunicipal que vieron, hasta terminar en Clemencia.
Tras la pista del sujeto
Érika dice que llamaba a su hija al celular desde que desapareció y esta le decía que estaba bien, pero no daba su ubicación, y veces no contestaba. El domingo un primo la llamó y la adolescente le dijo que estaba con Elvira en Clemencia. “Nos fuimos de inmediato para allá en un taxi. La encontramos en una casa, en la que vive un joven al que le pidieron ayuda. Gracias a Dios el hombre no les hizo nada”, dice con tranquilidad Érika.
Las autoridades analizan los testimonios de las adolescentes para esclarecer qué fue lo que ocurrió en realidad y atrapar al sujeto que se las llevó.

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