Sucesos

Pandillas, un problema de todos

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WILSON MORALES GUTIÉRREZ
01 JUN 2013 - 12:01 AM

Solo durante mayo, siete personas fueron asesinadas en Cartagena en riñas entre pandillas. El que se creía un problema de sectores marginales, ya afectó una vez a la zona turística de Bocagrande, donde una multitudinaria reyerta entre jóvenes dejó varios heridos y dos capturados el 13 de mayo.
El año pasado, para esta misma fecha, fueron 10 las personas que murieron a manos de pandilleros. Este año van 17. Según la Policía Metropolitana de Cartagena, hay 62 pandillas en la ciudad y 12 grupos de jóvenes que corren el riesgo de convertirse en otras.
Esas 62 pandillas están integradas por 1.600 jóvenes. Se estima que la mayoría están entre los 12 y 24 años. El coronel William Ruiz Garzón, comandante (e) de la Policía Metropolitana de Cartagena, asegura que este año la institución ha atendido más de 1990 peleas entre pandilleros.
Tres muertos en dos días
Debido a los múltiples enfrentamientos entre pandilleros en los últimos días, que dejan dos jóvenes y un ama de casa asesinados, el miércoles pasado hubo un consejo de seguridad para determinar políticas contundentes de gobierno que controlen este flagelo.
Javier Doria, secretario de Interior distrital,  pidió reformar la política pública de juventudes de Cartagena para crear un marco legal que permita afrontar con mayores recursos económicos y mejores herramientas los problemas de los jóvenes en riesgo.
La clave es la familia
“Esos pandilleros se matan por nada”. “No tienen nada que hacer y los padres no los ponen en cintura”. “Que busquen oficio”. Esas son algunas de las frases que más suelen escucharse en la ciudad y en las redes sociales acerca de los pandilleros, pero no se dice de dónde viene realmente el problema y por qué se pelean estos jóvenes.
El Universal consultó a Carmen Anachury Díaz, pedagoga- conciliadora en equidad y DD. HH., quien trabaja como asesora de Unicef en proyectos de garantías de los niños, niñas y adolescentes.
La docente, que ha trabajado durante varios años con jóvenes en riesgo en Cartagena, asegura que el problema de las pandillas tiene su génesis en la familia. “No hay una construcción sólida de familia. El dinero fácil es muy seductor para los jóvenes que residen en zonas marginales, que viven en familias disfuncionales, y en la adolescencia, que es una etapa de rebeldía, eso los seduce, pues tienen la oportunidad de tener y de ser, ya que viven en una ciudad excluyente y racista. Se sienten excluidos”, explica Anachury Díaz.
Ella precisa que los jóvenes pandilleros buscan poder y territorio, recreando el funcionamiento de las mafias y las categorías de superioridad que se ven en ellas. Buscan tener lo que no han podido en medio de su pobreza.
Políticas sostenibles
La pedagoga cree que la solución al problema del pandillismo está ligada a la familia y que se necesitan políticas sostenibles que la beneficien.
“No basta con legislar, hay que concretar las políticas. Esta es una sociedad muy agresiva donde hay exclusión para los jóvenes de la periferia, que necesitan educación, recreación, empleo y oportunidades de estudio. La Sociedad debe intervenir para que eso se cumpla”, concluye.
Grupo especial para pandillas
Además de los policías en los diferentes CAI, en la ciudad, hay un grupo especial “antifleteo”, que también atiende las riñas entre pandillas. Lo integran 20 uniformados que se andan en 10 motos, y un grupo de agentes Antimotines. El pandillismo también es manejado por un grupo de Policía Comunitaria, que busca convenios con el Sena para brindarle estudios a los jóvenes que integran programas de resocialización. La Policía también realiza campañas deportivas y planes desarme.
Los barrios más afectados
Los barrios más afectados por las pandillas son La Candelaria, Boston, Olaya Herrera, El Pozón, El Nazareno, San Pedro y Libertad, San Francisco y Pablo Sexto I y II.
Medidas contundentes
En un comité de orden público realizado el miércoles en la Alcaldía se habló de las pandillas y las posibles soluciones. Se ordenó aumentar los operativos policiales en los lugares con mayor incidencia de pandillas, intensificar el control a los menores a través de la Ley Zanahoria y extender a nuevos barrios el decreto que prohíbe el consumo de bebidas embriagantes en vía pública.
“Tienen que articularse todas las instituciones para tratar la situación. Esto no solo es policial y coercitivo. Hay que hacer un trabajo social fuerte en las familias y con los jóvenes en riesgo. Realizar un trabajo fuerte, articulado”, dice el coronel William Ruiz, comandante encargado de la Policía en Cartagena.
“La sociedad se debe manifestar ante el pandillismo. Lo que pasa es que cuando la cultura del miedo se instala, el temor supera la resistencia civil. Es más fácil la cultura del silencio”, indica Carmen Anachury Díaz.
Este año la Policía ha capturado a 20 pandilleros en Cartagena.

Coronel William Ruiz Garzón, comandante (e) de la Policía Metropolitana de Cartagena.

Carmen Anachury, especialista en temas de pandillas.

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