Sucesos

Tras los caminos del crimen de una mujer en medio de atraco

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WILSON MORALES GUTIÉRREZ
28 OCT 2018 - 12:34 AM

La mujer agarraba su bolso tan fuerte como podía, mientras que el sujeto trataba de arrebatárselo y le apuntaba con un arma de fuego. Orfelina Nieto Ramos luchaba como podía, estando sentada en la silla de adelante de un viejo Jeep colectivo.

El delincuente la amenazaba desde la parte de atrás del vehículo al que había subido haciéndose pasar como otro de los pasajeros. Para entonces los gritos ya empezaban a escucharse. El conductor del vehículo y la otra mujer que iba adelante, en medio de los cuales iba Orfelina, bajaron del vehículo muy asustados. También el pasajero que iba atrás junto al sujeto que portaba el arma de fuego.

Este último logró arrancarle el bolso a la mujer con mucho esfuerzo. Las indagaciones de la Sijín de la Policía Metropolitana de Cartagena dejan inferir que el sujeto estaba iracundo ante la negativa de su víctima, que no le facilitaba su fechoría.

Su ira habría sido mayor cuando abrió el bolso y descubrió que no había dinero, pues las investigaciones indican que pensaba que la mujer acababa de retirar una fuerte suma de dinero en una entidad bancaria y que lo cargaba con ella. De pronto, dos disparos retumbaron como un cañón y alertaron a los que estaban en la vía principal del barrio Lemaitre, en límites con San Francisco, frente a la urbanización El Virrey.

Marcada y seguida
Orfelina era una mujer de tez morena, de rasgos marcados y corpulenta. Los suyos recuerdan que tenía un carácter fuerte y que siempre defendía sus posiciones. Vivía en la calle California de San Francisco con su esposo y sus dos hijos, de 15 y 20 años.

Trabajaba en una empresa y siempre se le veía en distintas entidades bancarias haciendo consignaciones de grandes sumas de dinero. “Llevaba 20, 30 y hasta 50 millones para consignar. Era plata que le mandaban a consignar los jefes de la empresa en la que trabajaba”, indicó un investigador de la Sijín.

El día de su muerte, el 13 de junio pasado, despertó temprano y se despidió de sus familiares, no sin antes llamar a un hermano que cumplía años.

En su recorrido estuvo en Bocagrande, Manga y en la tarde llegó al Centro. Las indagaciones de la Policía Metropolitana dejan ver que la mujer de 38 años ingresó a un banco y consignó una suma fuerte de dinero.

Los investigadores creen que, como eran casi las 5 de la tarde, la mujer decidió no regresar a su empresa y resolvió irse a su casa. Al día siguiente entregaría a sus jefes los recibos de las consignaciones que había hecho. 

Emprendió su viaje y llegó a la estación de gasolina que está junto a la avenida Pedro de Heredia y frente al Castillo San Felipe. Junto a ese lugar se estacionan los Jeeps colectivos.

Sin embargo, no se percató, como lo dejan ver las investigaciones de la Sijín, que cuando estaba en el banco había sido marcada como uno de los objetivos de sujetos que querían quitarle la gruesa suma de dinero que creyeron que ésta había retirado momentos antes en el banco. Se equivocaron, la víctima solo llevaba 200.000 pesos, con los que tenía planeado resolver algunos pendientes en su hogar.

Las indagaciones de la Policía dejan ver que para entonces su presunto asesino ya la seguía. Se trata de alias el Bola, cuyo nombre de pilas es Leider Miranda Valdez. En total, fueron más de 30 cámaras de seguridad que estaban junto a los lugares por donde pasó Orfelina, las que revisaron miembros de la Sijín para determinar lo que había pasado, tras un proceso coordinado con la Fiscalía 47.

En uno de esos videos sería el Bola quien se ve que camina junto a la rotonda del Castillo de San Felipe y llega a la estación de gasolina mencionada. Orfelina subió a Jeep y cuando el vehículo arrancaba Leider subió por la parte de atrás.

Nieto iba adelante, pues en ese puesto se sentía segura. El vehículo, de color blanco y placas JGB-424, cogió la vía principal del barrio Paseo Bolívar, siguió su recorrido por Torices y Santa Rita y luego dobló a la derecha tomando la vía principal de Lemaitre. Las indicaciones dejan ver que tras el vehículo, a bordo de una moto, iba el presunto cómplice de el Bola. Presuntamente, lo recogería luego que este despojara a la víctima del dinero que creían que llevaba.

El Jeep pasó frente al colegio Liceo de Bolívar y luego bajó a San Francisco. Cuando estaba en el límite entre ese barrio y Lemaitre, una cámara captó cuando una moto sobrepasó el Jeep. Ésta era conducida por el supuesto cómplice de el Bola.

“Casi todo los pasajeros habían bajado y Orfelina estaba a punto de hacerlo también, porque estaba muy cerca de su casa”, explicó el mismo investigador. Pero lo mala la sorprendió. El Bola habría esperado que el Jeep se detuviera para atacar. Los testigos indicaron que el sujeto exclamó: “esto es un atraco, todos quietos”. Luego, increpó a Orfelina y le quitó el bolso. Ante la resistencia que ésta opuso, presuntamente, le dio un balazo en el pecho y otro en la cabeza. Sin lograr quitarle nada valioso, el hombre bajó del vehículo y corrió.

“En una cámara se ve cuando el asesino corre detrás de la moto en la que esperaba que lo recogieran. El sujeto de la moto al escuchar los disparos lo dejó abandonado. Testigos dicen que el Bola le gritaba al de la moto: ‘ey no me dejes metido, no me dejes metido’”, contó el miembro de la Sijín.

Las indagaciones dejan ver que Leider, presunto asesino, abordó a un mototaxista y le dijo que lo sacara de allí, que estaba peleando y lo iban a matar. El motociclista le creyó y dejó que subiera. Subieron hacia Lemaitre y tres cuadras después doblaron por un callejón a la derecha. Este no tenía salida, daba con un alto, un sector enmontado, que hace parte del sector 20 de Julio.

Las indagaciones indican que el Bola bajó de la moto y se lanzó por el pequeño precipicio. “Dio vueltas y el arma se le cayó. La recogió y siguió corriendo. Luego le dijo a un mototaxista que lo llevara a un lugar cercano. Cuando este lo dejó donde quería, le tiró 2.000 pesos y le dijo ‘ábrete enseguida o quieres que te los pegue’, mientras le mostraba su arma de fuego”, contó el investigador.

El crimen conmocionaba a la ciudad. Los miembros de la Sijín empezaron con la investigación. Gracias a estas labores pudieron identificar a Leider como el presunto asesino.

“Conocimos que vivía en casa de sus abuelos maternos en Villa Rosita, pero también frecuentaba la casa donde vivía su madre en San Francisco, por eso allá muchos lo conocen. Habiéndolo reconocido, con los datos aportados por testigos y los videos de cámaras de seguridad, logramos que la Fiscalía obtuviera una orden de captura contra el Bola. Lo buscamos, pero este se pasaba de un lado para otro. Le hicimos un allanamiento en Villa Rosita, pero escapó. Se fue a esconder donde se mujer en Simón Bolívar y luego se tiñó el cabello de rubio. Iba a Tierrabomba, saltaba de casa en casa”, indicó el investigador.

Pero el 29 de septiembre no pudo escapar. A las 4 de la tarde, una fuente alertó a los investigadores de la Sijín, indicándoles que el Bola caminaba por una calle de El Socorro, en busca de una peluquería. Ocho investigadores llegaron al lugar de inmediato y encontraron en vía pública al hombre que buscaban, capturándolo de inmediato. Este no opuso resistencia. Fue procesado por homicidio agravado y tentativa de hurto. La Policía indicó que le hallaron un arma de fuego. 

El asesianto de Orfelina Nieto ocurrió en la Localidad 1, en la zona norte de la ciudad. El hecho pasó entre Paseo Bolívar y San Francisco. Archivo

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