Apenas despuntando la mañana de este viernes, un hombre de 43 años de edad se desplomó ante la mirada de los transeúntes en la vía principal del barrio La Central.
Al observar esto, varios vecinos se acercaron para auxiliarlo, pero ya no había nada que hacer. Falleció instantáneamente.
Al ver, entonces, que un “hilo” de sangre corría desde su cabeza dieron aviso a la Policía, que llegó rápidamente y acordonó el lugar. Hasta ese momento algunos creían que Distrin Enrique Rodríguez Pérez había sido víctima de un sicariato o de algún atracador y que había sido herido momentos antes de caer al pavimento.
Sin embargo, cuando llegaron los agentes de Criminalística del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía (CTI) se aclaró que no fue así. Rodríguez murió aparentemente de un infarto, según algunos signos que los especialistas pudieron observar en su cuerpo, tales como moretones en sus brazos y pechos.
El dictamen oficial de la muerte deberá darlo Medicina Legal, tras una auptosia, pero por lo pronto quedó descartada una muerte violenta.
Las primeras versiones en el barrio, precisan que Distrin Rodríguez acostumbraba a tomar licor en un billar situado a cuadra y media de donde murió, y que anoche no fue la excepción. Allí fue observado bebiendo hasta las 5:20 de esta mañana, minutos antes de lo sucedido. Al parecer celebraba por adelantado que una de sus hijas cumple años hoy.
Las autoridades atribuyeron el “hilo” de sangre que salía de su cabeza al fuerte golpe que se dio al desplomarse desde su propia altura.
Finalmente el levantamiento del cadáver se pudo hacer luego de que funcionarios del Dadis acudieron al lugar para certificar que se trató de una muerte natural.
