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Sucesos

Fiesta de la Virgen del Carmen, dos asesinatos y un condenado

La celebración religiosa de aquel 2012 aún la recuerdan en José Antonio Galán y Las Lomas. Siete años después, hay justicia por una de esas muertes con 33 años de cárcel para el responsable.

Fiesta de la Virgen del Carmen, dos asesinatos y un condenado

La fatídica madrugada del 17 de julio de 2012 dejó dos muertos en los barrios José Antonio Galán y Las Lomas. Por uno de esos crímenes ha sido condenado Cristian Jacanamijoy, sobrino de una de las víctimas de ese día.

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El amargo recuerdo de lo que ocurrió aquella madrugada del 17 de julio de 2012 en los barrios José Antonio Galán y Las Lomas, en postrimerías de la celebración de la Virgen del Carmen, ha vuelto a aparecer.

Ese día, dos habitantes de ambos sectores fueron asesinados en una absurda confrontación.

A Juan Carlos Vargas Martínez lo asesinaron a cuchillo luego de un aparente caso de atraco y unas horas más tarde, en una supuesta represalia, mataron a José Jacanamijoy.

Siete años después que la sangre corriera por el sector conocido como La Pajarera, el culpable de uno de esos crímenes ha sido condenado. Se trata de Cristian Antonio Jacanamijoy Pérez, a quien el Juez Quinto Penal del Circuito de Cartagena con funciones de Conocimiento ha sentenciado a 33 años y 3 meses de cárcel por el delito de homicidio agravado.

En su fallo, ante el cual procede el recurso de apelación, el juez ordena la captura inmediata de Jacanamijoy Pérez tras declarar improcedente la prisión domiciliaria de la cual goza y del mecanismo de vigilancia electrónica.

Celebración y muerte

Como es habitual en cada 16 de julio, la mayoría de las calles de Cartagena se engalanan para celebrar y honrar a la patrona de los conductores y navegantes. Así sucedió en Las Lomas, José Antonio Galán, La Pajarera y Junín.

En la madrugada del 17 de julio, a eso de las 2, la fiesta dio paso al dolor. Juan Carlos Vargas, de 29 años, departía en una de las terrazas en José Antonio Galán cuando se fue a una tienda a comprar cervezas y una botella de licor acompañado de su hijo, de 11 años.

Dicen los amigos de Juan Carlos que de regreso fue abordado por unos seis sujetos residentes en Las Lomas que intentaron atracarlo con arma cortopunzante luego que hicieran lo mismo con un vecino suyo unos minutos antes. Los individuos perseguían a su víctima y en el camino se toparon con Juan Carlos, quien al ver que el afectado del hurto era amigo suyo, trató de correr también.

Por ser sus rivales mayoría, Juan Carlos intentó proteger a su hijo corriendo a su casa. Aunque salvó al pequeño, a él no le dio tiempo de entrar y en la terraza fue increpado por varios sujetos. Uno de ellos lo atacó con arma cortopunzante en la espalda y lo dejó moribundo. Unos minutos después, cuando los agresores escaparon, Vargas Martínez fue llevado al Hospital Universitario del Caribe. Los esfuerzos médicos resultaron en vano.

¿Venganza?

Dos de los presuntos delincuentes fueron reconocidos esa misma madrugada por amigos y vecinos de Juan Carlos. Esos tipos eran ‘Joiner’ y ‘el Chino’. Por eso, varios hombres se fueron a la casa de uno de ellos, en Las Lomas, y comenzaron a tirarle piedras para hacerlo salir.

El artesano José Jacanamijoy, tío de uno de los agresores -Cristian Antonio Jacanamijoy Pérez-, no tenía nada que ver con lo que había pasado. Dormía y se atrevió a salir para ahuyentar a la turba. En medio de la confusión, al abrir la puerta, recibió un balazo en el pecho que lo mató en el acto.

Con luto, sangre y dolor, y con la llegada de la Policía con una vigilancia extrema en cada calle de los barrios Las Lomas y José Antonio Galán, terminó la celebración de la Virgen del Carmen en el 2012.

Juan Carlos Vargas Martínez, asesinado en La Pajarera.
Juan Carlos Vargas Martínez, asesinado en La Pajarera.

“No hay legítima defensa”

Durante el juicio oral, la defensa de Cristian Jacanamijoy argumentó que este actuó en legítima defensa, indicando que contra él se lanza un grupo de personas para “atacarlo de manera agresiva” con armas de distintas clases, y que por eso él tiene que defenderse. Para el juez, sin embargo, esa hipótesis no se ajusta a la realidad, toda vez que “así ha quedado demostrado. Encaminó su voluntad conscientemente en procura del resultado dañino, el que conocía de antemano, hecho en el cual se deriva claramente que se trata de una persona normal con plena capacidad para comprender lo ilícito de su conducta”.

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