Para Kelly Wilches no hay consuelo. Repite una y otra vez la desgracia que la envuelve y llora. Quiere cambiar su realidad, pero no puede. Lo único que guarda en su corazón es que hizo todo lo que pudo para salvarle la vida a su pequeño hijo Luis David Polo.
El niño se ahogó en un poza, a la 1 de la tarde del miércoles, en una finca en el municipio de Marialabaja. Kelly aseguró que su hijo no recibió la atención médica adecuada y por eso murió.
El miércoles, después de almorzar, Kelly se acostó a hacer una siesta con Luis David, su hijo menor. A los pocos minutos escuchó a los perros de la finca ladrando, lo que hizo que el sueño se le espantara.
“Yo me levanté a ver por qué estaban ladrando tanto los perros. Le dije al niño que se quedara acostado, pero no quiso y por eso me lo llevé. Él estaba a mi lado, como que se resbaló y cayó a la poza”, contó Kelly.
“Cuando volteé a ver a mi hijo y no lo vi supe que había caído a la poza. Me lancé a sacarlo, pero yo también me estaba ahogando. En ese momento otros trabajadores y mi marido me escucharon y me pasaron una cuerda, así lo saqué”, recordó ayer en la mañana la madre desconsolada.
Al niño le hicieron reanimación y lo trasladaron al hospital local, en donde informaron que había llegado sin signos vitales.
“Solo le tomaron el pulso y ya. Yo veía que mi hijo se movía y pedí que me lo remitieran, pero por no ser de Marialabaja no me ayudaron”, expresó la mamá del niño.
Kelly y su familia son oriundos del corregimiento de Palo Alto, en el municipio de San Onofre, en Sucre. El miércoles cumplieron cuatro días de estar trabajando en la finca de Marialabaja.
