La única certeza que tiene la familia de Édgar Enrique Díaz Cardona es que el hombre que le propinó los tres balazos que acabaron con él se equivocó.
A las 10:50 de la noche del lunes 24 de julio, Édgar estaba con su novia en la transversal 55, diagonal 28B, en una tienda del barrio Ceballos, muy cerca a donde vivía. Junto a ellos estaba un grupo de muchachos compartiendo, escuchando música y conversando. Lea aquí: Sicariato en Nuevo Paraguay: a Luis Alfonso lo citaron para matarlo
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En el piso yacía Díaz Cardona. De los tres balazos que recibió por la espalda, tres le salieron por el pecho; el que quedó le causó la muerte.
“Entre los que estaban ahí lo llevaron en moto a la urgencia de la Clínica de Blas de Lezo, pero la bala que le quedó acabó con él”, cuenta su tía frente a la casa en que vivió el joven junto a su hermana mayor durante varios años. Siga leyendo: Se salvó de morir en sicariato y va a prisión por casi matar a niña de 1 año
El crimen
Cuenta la familiar que Édgar era un muchacho, de 21 años, sano, del que todos en la familia estaban pendiente. El día en que recibió las balas “se asustó al ver al tipo armado, corrió y le dieron por la espalda”. Trabajaba de mecánico cerca a La Plazuela y era el consentido de la casa. Sus allegados, los vecinos del barrio y la familia insisten en que ese ataque no iba dirigido en su contra, “fue una equivocación”.
La Policía dijo que realiza indagaciones para dar con la captura de los responsables, quienes usaban gorra y no cascos al momento del sicariato, según comentaron testigos. Lea también: Dentro de un taxi, y frente al conductor, pasajero mató a su acompañante