“Yo estaba trabajando cuando un amigo del barrio me llamó y me dijo ‘vente rápido que mataron a tu hijo’. Yo me quise morir, no entendía qué pasaba”. Eso es lo único que alcanza a decir Merlis de la tarde del pasado martes 16 de abril, antes de llorar sin consuelo.
El dolor es tanto que le es difícil recordar esos momentos y, sobre todo, relatarlos, pero es entendible. A esta mujer le mataron a cuchilladas al cuarto de sus ocho hijos en el callejón Barcelona del barrio Boston, en Cartagena. Muy cerca de su vivienda. Lea: Identifican al joven de 23 años que asesinaron en una riña a cuchillo
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A la 1:45 de la tarde la vida se le acabó a Santander José Acosta González, de 23 años, dedicado al reciclaje. A pesar de ser llevado al Centro de Atención Primario (CAP) del barrio La Candelaria, no soportó las más de tres cuchilladas y murió.
Merlis reconoce que su hijo tenía problemas con las drogas y que, a raíz de eso, optó por estar en las calles, lo que le hacía alguien vulnerable. “Yo siempre le di consejos, lo apoyé, pero los hijos crecen y toman sus decisiones y luchar contra las drogas es muy difícil”, recordó la madre.
La Policía Metropolitana atendió el caso y, junto con la Fiscalía, investigan los móviles crimen al que catalogan bajo la modalidad de riña; sin embargo, Merlis cree que los hechos no sucedieron así.
“Nosotros conocemos a la persona que le hizo esto a Santander. Es un hombre al que apodan ‘Cachete’ y vive por acá por el barrio. Él no era reciclador como mi hijo, pero lo asesinó por una simple razón, porque no me podía hacer nada a mí”, reveló la mamá.
Sobre esa situación explicó a este medio, mientras mostraba el sitio donde se desplomó su hijo tras ser atacado, que “eso viene del pasado donde hay dos muertos. Son líos entre unos miembros de la familia de ese tipo y otros de la mía y yo soy testigo de eso”.
Aseguró que hace cuatro años “un primo de ‘Cachete’ mató a un tío de Santander. Se llamaba Guido de Jesús y desde entonces esas personas no se gustan. Eso ocurrió en la tarde del primero de enero del 2020, aquí en el barrio. Cuando todo el mundo celebraba el comienzo de año”. Lea: Cae por homicidio y se salva de ir a cárcel por el COVID-19
Esta madre sólo pide una cosa: justicia. Asegura que su hijo no era un santo, pero no merecía morir de esa manera, sobre todo porque no se metía con nadie. Cree que todo fue por problemas de otras personas y que eso es injusto.
“Que lo capturen y lo metan preso y pague sus años. Yo no quiero que le den casa por cárcel”, finalizó.