“Amigo, descansa en paz. Dios le de consuelo a tu familia. Te quiero mucho, siempre será así”; “No merecías morir de esa manera, eras una persona buena, noble, talentosa y buen hijo”; “Fortaleza para tu familia, deben estar sufriendo mucho porque se fue la luz de esa casa”. Esos son algunos de los mensajes que aparecen en Facebook y rinden homenaje a la memoria de John Jairo Mendoza Castillo, asesinado en la tarde del pasado miércoles 5 de junio en El Carmen de Bolívar. Lea: A balazos mataron a un joven en El Carmen de Bolívar: investigan el crimen
La Policía de Bolívar confirmó que ocurrió a las 6: 10 p. m., cuando la víctima, de 24 años y natural de Sincelejo (Sucre), se encontraba frente a un casa donde vivía con varios parientes, en el barrio Vergel. Sujetos en moto llegaron al lugar y el parrillero sacó un arma de fuego de la pretina de su pantalón y le propinó once balazos que se alojaron en su rostro, tórax y extremidades superiores e inferiores.

Los sicarios escaparon y desaparecieron como si hubiera sido un truco de magia y, mientras ellos huían, los familiares de John lo trasladaron a un centro médico cercano, pero llegó sin signos vitales. La Policía reveló que, gracias a información suministrada por la comunidad y testigos del crimen, supo que en realidad no fueron dos los sicarios, sino cuatro. Toda la información obtenida será evaluada por la Fiscalía.
¿Líos personales?
Las investigaciones apenas comienzan; sin embargo, las autoridades ya tienen material para investigar un posible ajuste de cuentas por el tráfico de drogas. Al parecer, la víctima estuvo involucrada en hechos delictivos de ese índole, pero la Policía afirmó que no tenía orden de captura en su contra y mucho menos anotaciones judiciales. La institución asegura que en el barrio John era conocido con el alias de ‘el Cosío’.
John era conocido por pertenecer a un grupo de danzas folclóricas del municipio de El Carmen de Bolívar. En Sincelejo, su tierra natal, también se dedicaba al baile. En tierra sucreña vivía en el barrio Camilo Torres con varios familiares. Al parecer, era un joven tranquilo, miembro de la comunidad Lgbetiq, y emprendedor, por eso nadie entiende quién decidió acabar con sus días y, mucho menos, por qué lo involucran con el tráfico de drogas.