Los esfuerzos de los médicos en la sala de urgencias del Hospital Universitario del Caribe fueron en vano. Deivis Bermúdez Viña murió sobre una blanca y ensangrentada camilla.
Afuera del hospital, un grupo de personas lloraba y gritaba de dolor al conocer la noticia. Ellos fueron quienes lo auxiliaron en una polvorienta calle del sector Zarabanda de Olaya Herrera.
Al hombre, de 25 años, le propinaron tres balazos mientras charlaba con un amigo y su hermano. Eran casi las 12 de la medianoche del viernes (21 de junio) cuando ocurrió el ataque a balazos.
Los sicarios llegaron de la nada en una moto y de esa misma manera desaparecieron. Mientras, amigos y familiares de Deivis lo levantaron del suelo y llevaron al hospital, pero minutos después confirmaron su muerte.
En medio del pánico y la confusión se supo que el hermano de Deivis también resultó herido. Al principio se creía que era una herida superficial, pero con el pasar de las horas su situación médica se ha complicado. Lea: Desarticulan una banda que secuestraba y robaba en senderos ecológicos
El herido está hospitalizado y bajo pronóstico reservado. Al parecer, ambos hermanos son residentes en el sector y, según los moradores, no tenían problemas o amenazas de muerte.

Pese a esa información, la Policía Metropolitana informó que el occiso tenía una anotación judicial por el delito de tráfico o tenencias de estupefacientes por lo que un ajuste de cuentas sería la hipótesis.
