El 30 de septiembre, Wilmar Andrés Cuadro Coneo, de 17 años, tomó una decisión que lo marcó para siempre. El adolescente, natural de Cartagena, tenía 4 meses viviendo en Medellín, pero ese día hizo una maleta, tomó su celular y se devolvió para La Heroica.
Liliana, su madre, se encontraba mal de salud y él consideró que debía estar con ella a como diera lugar. No tenía dinero suficiente y consideró que viajar en una ‘mula’ era la única opción, es así como bien temprano informó a sus parientes en la ciudad de la eterna primavera que iba a la Terminal de Transportes para tomar un bus, pero no lo hizo. Lea: Angustia por cartagenero, de 17 años, que desapareció en Medellín
Wilmar subió por la parte trasera de una ‘mula’ y emprendió su camino solo, pero a los pocos minutos unos cinco jóvenes pidieron permiso al conductor del vehículo pesado para subir por lo que se convirtieron en acompañantes del cartagenero. Ahí comenzó su pesadilla.
Habló la familia
“Wilmar no está acostumbrado a ese tipo de viajes, pero decidió arriesgarse. Al principio iba solo, pero unos muchachos, que se identificaron como hinchas del Atlético Nacional y pertenecientes a la barra Banda Pirata, comenzaron a intimidarlo”, contó Liliana, la madre.
“Por el camino lo iban golpeando, gritándole ofensas y quitándole sus pertenencias hasta dejarlo con solamente con una franela. Lo incomunicaron porque le robaron el celular y él no podía ni bajarse ni pedir ayuda. Hasta lo cortaron con un cuchillo”, relató la madre.
Wilmar le contó a Liliana todos los detalles de lo que vivió desde ese 30 de septiembre hasta el pasado jueves 3 de octubre, cuando por fin pudo estar con ella. La madre afirma que “lo he llevado varias veces al médico porque quedó con traumas, yo creo que es estrés post-traumático ya que llora mucho, quiere estar solo, tiene miedo, le dan pesadillas, se duerme en cualquier parte, está distraído y solamente piensa en lo que le hicieron”.

Agregó que “él me dijo que le pidió ayuda a unos policías y no lo ayudaron. Que pedía comida y agua a cualquier persona porque moría de hambre y algunos lo humillaban y hasta le echaba tierra a la comida. Dice que vivió un infierno”.
La odisea
Wilmar, en medio de las lágrimas, le contó a El Universal, que tuvo miedo por su vida. Se sentía solo y no tenía forma de comunicarse con sus parientes.
“Los barristas me agredieron por muchas horas y no podía escapar de ellos. En un momento logré hacerlo y me los volví a encontrar. Luego me subí a otra ‘mula’ y me dejó tirado en una loma, la verdad no sabía qué hacer y moría de hambre, pero cuando pedía a alguien un minuto en su celular o una moneda, me insultaban, pensaban que era un delincuente”, contó Wilmar.
Añadió que logró convencer a unos conductores de mulas que lo ayudaran y fue así como lo llevaron primero hasta Arjona y luego hasta Turbaco. De allí caminó hasta el barrio El Socorro de Cartagena, donde vive su mamá.
“Llegó deshidratado, golpeado, pensativo, triste y lo veía decaído, entonces lo llevamos a urgencias. Lo seguiremos tratando y brindando amor hasta que olvide esta pesadilla”, finalizó la madre.
