Tras cinco años de investigación, un juez con funciones de conocimiento de Cartagena condenó a 33 años y 3 meses de prisión a Kevin Kenett Hoyos Torres por el delito de homicidio agravado.
Su víctima es Kevin Villadiego Marrugo, a quien le arrebató la vida con un pico de botella, en la noche del domingo 20 de octubre del 2019, en una calle del barrio Torices. Tenía 24 años. Lea: Identifican a los dos presuntos asesinos de joven en Torices
Kevin, quien ya está en la Cárcel de Ternera, habría cometido el crimen en compañía de otra persona. No le importó que Villadiego Marrugo estuviera en compañía de su hermana y que esta implorara que lo dejaran en paz.

La Fiscalía, en un comunicado contó que “los hermanos se desplazaban en una moto cuando el condenado y otro hombre lanzaron un objeto contundente contra ellos, provocando su caída del vehículo”.
Añadió que “una vez en el suelo, el compañero de Kevin hirió con un arma cortopunzante a la víctima, quien falleció un día después en un centro asistencial. Labores investigativas evidenciaron que el crimen se produjo por venganza, debido a diferencias pasadas entre el agresor y el agredido”.
El ente acusador estableció que era una retaliación, no un atraco, como se dijo en el 2019. Este medio, ese entonces, habló con el padre de la víctima y este contó:
“Él estaba en una terraza bebiendo con la hermana y luego los dos salieron a buscar una plata en la moto cuando les lanzaron una botella de la nada”, cuenta Wilson Villadiego, y añade que “Kevin bajó de la moto para ver que sucedía pensando que el individuo estaba solo, pero de la nada salió el otro y ambos lo agredieron”.
Villadiego Marrugo fue trasladado por sus vecinos a la Clínica San José de Torices, pero ante la gravedad de sus heridas no pudo ser intervenido de inmediato. El lunes. a las 10 de la mañana, falleció, justo cuando iba a ser remitido al Hospital Universitario del Caribe.
“Fronteras invisibles”
El padre de la víctima aseguró ese entonces que quienes agredieron a Kevin Villadiego Marrugo ya lo tenían plenamente identificado, e incluso, le habían hecho amenazas a varias personas del sector, incluyéndolo a él. Pese a eso, nunca habían denunciado los hechos a la Policía para no meterse en problemas.

Según los familiares, los responsables harían parte de grupos pandilleros que establecen fronteras invisibles entre las calles La Victoria y Santa Fe, del barrio Torices, donde agreden a quienes sean de otras zonas y “crucen” el territorio.
Kevin Villadiego Marrugo era el segundo de cuatro hermanos y padre de dos niñas de 2 y 4 años. Según sus parientes vivía en unión libre y disfrutaba de jugar fútbol.

