“Yo trato de ser fuerte, pero a veces uno se derrumba; sin embargo, debo tener valentía para sacar a mi hija adelante. Yo tuve que dejar de trabajar para poder estar con mi niña ya que su padre nunca respondió por su hija, incluso, tiene una demanda por alimentos, por lo que yo soy padre y madre a la vez. Así nos ha tocado enfrentar esta terrible tragedia”.
Audrey Saez González habla con fortaleza y templanza, pero en sus ojos se nota el esfuerzo que hace para mantenerse así. Sabe que es la única opción que tiene para poder ayudar a Audrys Milena Lara Saez, su hija de 10 años, que en estos momentos se encuentra postrada en una incómoda cama en una humilde casa del sector 14 de Febrero del barrio El Pozón, en Cartagena.

“Ella siempre ha sido una niña alegre, sonriente, sociable y amante a los juegos y a los bailes de Tik Tok, pero ahora está acostada, sin poder caminar ni mover uno de sus brazos. La operaron de la columna, usa pañales todo el tiempo al igual que sondas. Además, tiene síndrome postraumático ya que pasa llena de miedo, se asusta mucho cuando escucha juegos pirotécnicos o ruidos en la calle y se deprime demasiado”, contó Audrey.
Un ataque sicarial en plena calle del barrio El Pozón, en Cartagena
La desgracia llegó para esta familia a las 4 de la tarde del pasado 21 de noviembre, cuando Audrys, que en ese entonces tenía 9 años, jugaba con varios primos en la terraza de su casa. De la nada aparecieron dos sicarios en moto que llegaron con la intención de acabar con la vida de un sujeto que también vive en el sector 14 de Febrero. Lea: Esto sabe de la niña, de 9 años, que sicarios balearon en El Pozón
El hombre fue impactado, pero en medio del ataque Audrys recibió un balazo en el hombro que terminó perforando un pulmón y ubicándose en los discos T4 y T5 de su columna vertebral. La bala todavía está en su cuerpo, según contó la madre de la menor que estuvo varias semanas en Cuidados Intensivos y actualmente tiene hospitalización domiciliaria con terapias constantes para que vuelva a caminar y mover su mano derecha.

“No pierdo la fe de verla correr de nuevo. Ella ve a sus primos caminar y me dice ‘mamá, yo debí morir mejor para estar como estoy ahora. Yo quiero caminar otra vez’ y eso me parte el corazón, pero oramos y nos entregamos a Dios porque tenemos la esperanza de que eso pasará. Los médicos dicen que con las terapias mi hija podría volver a ponerse de pie y actualmente estamos viendo movimientos en su mano derecha y sus pies. Ella es un milagro de Dios y él terminará su obra”, añadió la madre.
Audrey vive en la casa de su madre, una adulta mayor que también requiere cuidados. No tiene una vivienda adecuada, tampoco una silla de ruedas para transportar a la niña, eso sin contar todas las necesidades que presenta una persona con movilidad limitada y trastorno psicológico.
“Nosotros vivimos de la solidaridad de la gente. Hicimos una carta para pedir ayudas a los buenos corazones, es así como familiares, amigos y vecinos, entre otros nos dan su aporte y, pese a eso, seguimos pasando necesidades y esperamos que las autoridades nos ayuden”, relató la mamá.
Agregó que “necesitamos pañales, pañitos húmedos, una silla de ruedas, guantes plásticos, gel antibacterial, almohadas, alcohol y todo lo demás que crean que nos pueden dar. Ojalá mi caso llegue al alcalde Dumek Turbay y a quien más nos pueda dar su solidaridad. Estamos así por un accidente injusto de la vida”.
Si usted desea ayudar a esta familia, puede llamar al número 300 4267243.

