La racha criminal que comenzó en la mañana de este viernes 7 de febrero en Cartagena, con el asesinato de un policía activo en la Transversal 54, se extendió esta tarde a la península de Barú, más exactamente al sector de Playa Blanca, en donde sicarios asesinaron a un hombre e hirieron a otro.
Las víctimas, de acuerdo con versiones de testigos, almorzaban en un restaurante cercano a orillas del mar cuando aparecieron los sujetos que, al parecer, llegaron en lanchas.
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Dos de los sicarios se acercaron al sitio donde almorzaban los blancos de su ataque, y a quemarropa y sin mediar palabras les dispararon sin contemplación. Le puedo sugerir: Este era Francisco Bertel Pérez, el policía que mataron en Cartagena
Uno de los hombres murió en el acto. Su cuerpo quedó en la silla donde almorzaba y frente a la mesa, tal y cual como se observa en fuertes imágenes que circulan en las redes sociales. Vestía camisilla blanca y bermuda de jean azul. El hombre lesionado fue trasladado a un centro asistencial en Cartagena. De él se desconoce su estado de salud.
En algunos portales digitales de la ciudad aseguran que la víctima mortal era vendedor ambulante de mazorcas en Playa Blanca, donde era ampliamente conocido. Esta información, sin embargo, no ha sido confirmada aún por la Policía Metropolitana de Cartagena.
Testigos le informaron a la Policía Nacional en el sitio de los hechos que los sicarios eran tres, todos ellos de contextura delgada: uno tenía el cabello tipo rasta. Tal parece que huyeron en una lancha de color blanco, con líneas azules, hacia Bocachica, otro corregimiento insular de Cartagena.
Este atentado ocurre apenas unas seis horas después del asesinato del policía activo Francisco Javier Bertel Pérez, a quien sicarios en moto asesinaron mientras conducía un carro particular por la Transversal 54, frente al barrio Los Corales. Le puede interesar: Sicarios mataron a Fidel Moscote mientras jugaba dominó, en Turbaco
Bertel Pérez, de 40 años, era oriundo de Sincelejo y tenía más de 15 años en la Policía Nacional. Era funcionario adscrito a la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín).
Las versiones indican que el hombre disminuyó la velocidad cuando iba pasando por donde estaba la antigua Clínica San Juan de Dios y justo en esos instantes aparecieron los dos sicarios en moto. Uno de ellos, el parrillero, le disparó a quemarropa y sin mediar palabras directo a la cabeza. Informaciones no confirmadas aseguran que el asesino disparó con un arma de largo alcance.