A Antonio Berrío Díaz lo asesinaron vilmente un día antes de cumplir 29 años, el martes 15 de junio de 2021, cuando la pandemia por el COVID-19 aún dejaba muchas víctimas en Cartagena, Colombia y el mundo.
Eran las 4 de la tarde. Berrío Díaz era domiciliario y justo unos momentos había llegado al negocio de su jefa, un restaurante en la Urbanización El Country. A ese lugar llegaron dos delincuentes en moto y uno de ellos se le acercó para despojar a la patrona del domiciliario de un celular. En contexto: Familiares de domiciliario piden castigo para sus asesinos

El ladrón intimidó a la mujer con un arma de fuego y Berrío Díaz, en un intento por defender a su jefa, recibió un balazo en la cabeza, a la altura de la sien, que le provocó la muerte unos instantes después, mientras era trasladado a un centro asistencial.
La jefa del domiciliario, de manera audaz y valiente, persiguió en su carro a los dos delincuentes que huyeron en moto y en el barrio Los Calamares, en la llamada Calle de La Lengua, los alcanzó y atropelló. A uno de los sujetos lo capturó la Policía Metropolitana en ese lugar, tras ser reconocido como el agresor. Su cómplice consiguió darse a la huida.
Así reseñó la Policía el homicidio de Antonio Berrío
Un reporte policial también resumió lo que ocurrió esa tarde. “Cuando el delincuente llegó al restaurante e intimidó con un arma de fuego a una mujer, Antonio intervino y fue ahí cuando recibió el balazo mortal. Con el objetivo de preservar y proteger la vida del ciudadano afectado por la lesión de un proyectil de arma de fuego, fue transportado en un vehículo policial a la clínica más cercana, donde falleció a los pocos minutos”. Le puede interesar: Balacera en Mompox dejó un hombre muerto y a policía gravemente herido
Ese informe policial también indica que a uno de los delincuentes lograron capturarlo luego de una persecución que se extendió hasta Los Calamares. Dicen las autoridades que huía en moto junto a su cómplice, pero al chocar contra un carro siguieron su camino a pie. Antes de ser capturado, el sospechoso lanzó su arma al techo de una vivienda, de donde fue recuperada.

Al ser presentado a los medios de comunicación, la Policía informó que Miguel Ángel Marrugo Barbosa, el detenido, tenía anotaciones judiciales por los delitos de hurto, porte ilegal de arma de fuego y lesiones personales. Le hallaron un revólver calibre 32 e incautaron de una moto marca Bóxer, de color negro y de placa GVO-71F.
Esta es la sentencia del asesino de Antonio Berrío
Aunque Miguel Ángel Marrugo Barbosa, de 33 años y residente en el barrio Las Gaviotas, obtuvo la libertad en desarrollo del proceso judicial, al parecer, por vencimiento de términos; esta semana el Juez Primero Penal de Cartagena, con funciones de Conocimiento, lo ha condenado a la pena principal de 25 años (300 meses) de prisión por los delitos de homicidio simple y pote ilegal de arma de fuego agravado. Lea también: Jefferson Escorcia, la nueva víctima de los sicarios en Cartagena
“No conceder al sentenciado subrogado penal alguno, dado que no cumple con los requisitos para la concesión de uno u otro beneficio. Por lo que deberá cumplir la pena impuesta en el establecimiento carcelario que determine el Inpec para tales efectos. Se ordena su captura y para tal efecto se oficiará a los organismos de Policía Judicial”, señala el juez en su fallo de primera instancia, para el cual procede el recurso de apelación en el efecto suspensivo.

La muerte violenta de Antonio Berrío Díaz llevó llanto y dolor a la calle La Paz, en el barrio El Líbano, donde residía el domiciliario con su esposa y cuatro hijos, que esa tarde se quedaron esperándolo luego del trabajo. Sus allegados lo describieron “como un muchacho trabajador, juicioso y familiar”.
“No se justifica lo que le hicieron. Mi hijo salía de su casa al trabajo y del trabajo a la casa. Tienen que pagar por su muerte”, dijo el padre de Antonio un día después de su muerte. Ya está la condena, ahora falta que el asesino pague en una cárcel.

