Hay rabia, dolor e indignación en el municipio de Cachipay, Cundinamarca, por la muerte de una niña, de 8 años, que murió al recibir una bala perdida durante un enfrentamiento entre manifestantes y policías. La menor, identificada como Allison Yuliana Hernández Pinto, cursaba tercero de primaria y soñaba con ser doctora.
La manifestación, dicen fuentes oficiales, fue convocada por habitantes del sector ante el incumplimiento, según denunciaron, de promesas relacionadas con la mejora en infraestructura y servicios básicos en la zona. Los manifestantes, en su mayoría miembros de una misma familia, decidieron bloquear una vía como medida de presión. En respuesta, la Policía acudió al lugar para intentar persuadir a los ciudadanos y restablecer el tránsito vehicular. Le puedo sugerir: Estos son los 6 hombres que mataron en un lapso de 45 días en La María
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Durante el procedimiento, hubo disturbios y enfrentamientos entre los uniformados y los manifestantes. De acuerdo con el reporte preliminar de las autoridades, algunos ciudadanos portaban machetes y lanzaban piedras, situación que derivó en una escalada de tensión. En medio del caos, se produjeron disparos, uno de los cuales impactó a la menor, quien falleció a causa de la grave herida que sufrió en la cabeza.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey Ángel, confirmó la muerte de la menor a través de su cuenta oficial en la red social X (antes Twitter), y solicitó que se adelante una investigación rigurosa para esclarecer los hechos. “He pedido que estos lamentables sucesos sean objeto de una pronta y rigurosa investigación”, escribió el mandatario. Le puede interesar: Conmoción en Italia y Reino Unido por brutal asesinato de Alessandro Coatti
“Nosotros estábamos protestando pacíficamente porque no tenemos las necesidades básicas satisfechas y vivimos en esta zona que es prácticamente una invasión abandonada, porque no tenemos para dónde ir. Entonces llegó la Policía y nos trató como delincuentes. Miren lo que pasó, ahora hay una niña de nuestra familia muerta y nadie responde”, manifestó un tío de la menor a medios locales.
Las autoridades avanzan en la recopilación de pruebas y testimonios para determinar responsabilidades y esclarecer el desarrollo de los hechos. La comunidad, por su parte, exige justicia y garantías para la protección de sus derechos.