Ximena Villalobos vivió durante años una pesadilla marcada por el miedo, la violencia y la impunidad. Su historia comenzó en 2015, cuando conoció a Brayan Enrique Guzmán Gaitán, un patrullero de la Policía Metropolitana de Bogotá adscrito al Grupo de Operaciones Especiales (GOES). Al principio, la relación parecía estable y juntos tuvieron una hija. Sin embargo, tras el nacimiento de la niña, la situación cambió drásticamente: surgieron los celos, el control y, poco a poco, la violencia psicológica y física.
Según el podcast Vamos Pa’ Eso, el primer episodio de agresión ocurrió cuando Ximena, con su hija en brazos, intentó mirar la hora en el celular. Brayan la lanzó contra una pared, marcando el inicio de una escalada de maltratos. “Ese fue el primer episodio de violencia”, relató Ximena. A partir de ese momento, la manipulación y los golpes se volvieron frecuentes. Aunque en varias ocasiones intentó alejarse, Brayan siempre encontraba la manera de hacerla regresar, mostrando un falso arrepentimiento que la confundía y la llevaba a perdonarlo, creyendo que se trataba de hechos aislados.
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“El agravante es que él es patrullero y en la Policía él estaba trabajando normal, o sea, allá no se enteraron, pese a que había dos órdenes de captura”, explicó Ximena. Lea también: El atroz feminicidio de Edilsa Mendoza: su pareja aceptó que la mató
En 2021, tras una larga separación, Ximena le dio una última oportunidad, decisión que ella misma califica como “el peor error de mi vida”. Desde entonces, las amenazas de muerte se intensificaron: “Ya la perdí una vez, no la voy a volver a perder. Usted es mía”, le decía Brayan. En noviembre de 2023, ocurrió el ataque más brutal: Brayan llegó ebrio a su casa y la golpeó con tal violencia que le causó una fractura. “Me pega una cachetada y con el casco me pega también en la cara. Le empieza a decir a mi hija que me iba a matar. (...) Todas las heridas las ocultaba, pero no podía hacerlo con una fractura”, contó Ximena.
El Colombiano señala que solo cuando Ximena decidió hacer públicos estos videos y su caso se viralizó en redes sociales, las autoridades emitieron una orden de captura. Brayan fue detenido en octubre de 2024 y desde entonces permanece en prisión, imputado por violencia intrafamiliar y retirado de la Policía.
Durante años, Ximena vivió escondida, temiendo por su vida y la de su hija, quien también fue víctima de intimidaciones y tuvo que ser desescolarizada por seguridad. “El modelo de vida cambió totalmente. A la niña tuvimos que desescolarizarla porque el papá, en las amenazas de marzo, decía, ‘ya me están averiguando si sacó a la niña del colegio porque la voy a encontrar’”, relató.
Finalmente, en un acto de valentía y solidaridad con otras víctimas, Ximena decidió romper el silencio y contar su historia públicamente. No fueron las medidas de protección ni las órdenes judiciales las que la salvaron, sino su decisión de denunciar y no callar más. Hoy, tras nueve años de violencia, Ximena y su hija viven lejos de su agresor, en busca de la paz que tanto les fue negada. Siga leyendo: Capturan a novio por feminicidio de Yesli Pulgarín: la habría asfixiado