En la tarde de este martes 3 de marzo, el alcalde de Barranquilla (Atlántico), Alejandro Char, confirmó que las menores Emily Sophia Borrero Tapias, de 14 años, y María De los Ángeles Sánchez Garrido, de 13, quienes habían sido reportadas como desaparecidas en el norte de la ciudad, ya fueron ubicadas y se encuentran en buen estado de salud.
Las adolescentes habían sido vistas por última vez el pasado sábado 28 de febrero, lo que generó preocupación entre familiares y ciudadanos. Tras la denuncia, se activó una hoja de ruta de búsqueda que incluyó monitoreo de cámaras de seguridad y labores de inteligencia por parte del Gaula de la Policía.
Las investigaciones condujeron hasta la Isla de Barú, en jurisdicción de Cartagena, donde las menores habrían sido vistas en un hospedaje junto a un grupo de jóvenes. Hasta ese lugar se desplazaron unidades del grupo especializado para verificar la información y avanzar en la localización.
Dentro de las primeras indagaciones, las jovencitas no habrían sido víctimas de secuestro ni estarían en poder de estructuras criminales, como inicialmente se temió. Su caso, que causó conmoción en Barranquilla y se viralizó rápidamente en redes sociales con la difusión de sus fotografías y datos personales, finalmente tuvo un desenlace positivo.
Según informó el diario El Heraldo, las autoridades trasladaron a las menores al Hospital Infantil Casa del Niño, en Cartagena, donde les practicaron los exámenes médicos reglamentarios antes de proceder con la entrega formal a sus padres.
El alcalde Alejandro Char pidió mayor atención de los padres de familia
A través de su cuenta oficial en la red social X, el alcalde Char informó: “informamos que las niñas reportadas como extraviadas el pasado sábado ya aparecieron, gracias a Dios, en buen estado de salud. Le pedimos a todos los padres de familia estar muy pendientes de sus hijos, a saber con quién hablan y con quién andan. Felicito a nuestro Gaula de la Policía por tan buen trabajo”.
Las autoridades reiteraron el llamado a los padres de familia para fortalecer la comunicación con sus hijos y estar atentos a su entorno, mientras continúan verificando las circunstancias en las que las menores se trasladaron hasta Barú.

