Estados Unidos, en unión con Israel, atacaron con bombas a puntos claves y altos mandos de Irán, el pasado sábado 28 de febrero, dejando a su paso cientos de muertos, entre militares y civiles, en su mayoría menores de edad. También murió en estos bombardeos el presidente de ese país Alí Hoseiní Jameneí, quien además de su cargo político tenía un gran poder en materia de religiosidad.
Desde ese día Irán está siendo atacado con misiles, drones y demás explosivos, además, dicho país también ha buscado venganza y ha lanzado amenazas a la Unión Europea, Estados Unidos e Israel. También atacó con drones a Catar.

La situación se agudiza en el Medio Oriente y, aunque parece que esta guerra todavía no nos toca, hace poco se conoció que ya afectó a una familia de nuestra tierra.
A través de las redes sociales, los familiares del colombiano Sebastián Loaiza Tobío, oriundo del corregimiento de Yatí, en Magangué, Bolívar, comenzaron a despedirlo afirmando que el hombre perdió la vida en medio de los bombardeos en Irán.
Aunque todavía no hay un pronunciamiento por parte de autoridades diplomáticas o militares colombianas, los parientes del joven apodado como ‘el Chiqui’, han comenzado a despedirlo. Contaron que era soldado profesional en Dubái, en Emiratos Árabes, y le faltaba pocos meses para el retiro.
Los parientes confirmaron la muerte en la noche del domingo y añadieron que esperan repatriar el cuerpo para despedirlo con sus costumbres y entre todos los seres que lo aman. Se desconoce con exactitud cómo murió el colombiano, aunque algunos dicen que se trató de un ataque aéreo.

Mensajes de dolor por la muerte del bolivarense en Irán
Cabe mencionar que esta información no ha sido confirmada oficialmente por la Embajada de Colombia, solamente por portales de noticias de Magangué y por los allegados a la víctima que llenan de mensajes de dolor sus redes sociales. Lea: Golpe al Clan del Golfo en Bolívar: 8 capturados en la operación “Poseidón”
“Sebastián ‘Chiqui’ Loaiza Tobío no fue solo un nombre más. Fue un amigo de infancia, un hijo de Yatí que desde niño soñaba en grande. Lo recuerdo con un balón en los pies, talentoso, apasionado por el fútbol, con esa chispa que hacía pensar que su futuro estaba en una cancha. La vida tomó otro rumbo. El destino le presentó una oportunidad como militar, y decidió caminar ese camino con valentía”.

“Salió de nuestro pueblo con sueños, con metas, con el deseo de superarse y ayudar a los suyos. Hoy la noticia de su partida en medio de la guerra en Dubái nos golpea fuerte. Es difícil entender cómo alguien que jugaba en las calles de Yatí termina siendo alcanzado por un conflicto tan lejos de casa”, escribió en Facebook la Iglesia Cristiana Restaurados Para Restaurar.
