Olga Lucía Pérez, la mujer que sicarios asesinaron este jueves 5 de marzo en el norte de Bucaramanga, había sobrevivido a dos atentados a bala y había sido víctima de otros ataques a su vivienda en el transcurso de los últimos dos años.
A la víctima, de acuerdo con las versiones preliminares, la abordaron los pistoleros en moto cuando salía de su casa, en la calle 10AN con carrera 23B del barrio Esperanza II. Uno de los sujetos, el parrillero, se le acercó por la espalda y le disparó a quemarropa y sin mediar palabras. La muerte de aquella infortunada mujer fue en el acto, tras recibir un balazo en un hombro y dos en la cabeza.
Lo más impactante del caso es que Olga Pérez, de 48 años, ya había sido blanco de la violencia en el pasado cercano. Según los registros judiciales y versiones de las autoridades, se había salvado de dos atentados previos. En los últimos años, la mujer ya había sufrido dos ataques directos contra su vida, de los cuales logró salir ilesa o con heridas no letales. Esos casos, según informaciones oficiales, no fueron denunciados por la víctima en su momento.

De manera oficial se conoció que existían amenazas previas en su contra, lo que ha llevado a las autoridades a investigar si el crimen estaría relacionado con un ajuste de cuentas o disputas territoriales en la zona norte de la ciudad.
La Policía Metropolitana de Bucaramanga y el CTI de la Fiscalía realizaron el levantamiento del cuerpo e iniciaron la recolección de pruebas y videos de cámaras de seguridad para identificar a los responsables.
Hasta el momento, las autoridades no han confirmado capturas, pero manejan varias hipótesis relacionadas con los atentados que sufrió anteriormente, buscando establecer si el autor intelectual es la misma persona que falló en los intentos previos.

