La historia de Ender Eduardo Mota Ojeda, de 27 años, se repite a diario en las calles de Colombia y el mundo. Se trata de un joven que cayó en el consumo de las drogas y dejó atrás a su familia, sus sueños y metas, en general su vida, para deambular en las calles llenas de peligros, de traiciones y de falta de amor.
Salir de esa condición es difícil, pero no imposible y a Ender lo intentó ayudar un amigo que estuvo en una situación similar, pero con ayuda de Dios, una fundación y otras personas, logró cambiar su destino. Ese amigo, hace pocas semanas, lo fue a buscar al puente Heredia, donde Ender pasaba sus días, pero no lo encontró o no se dejó encontrar.
El pasado martes 10 de marzo volvió a saber de su amigo y paisano (ambos son venezolanos) Ender, pero de la peor manera. Las noticias reportaron que había sido asesinado a cuchillo en la Marginal de San Lázaro, de la Avenida del Lago. Ocurrió a las 4:50 de la tarde y todo indica que un hombre que aparentaba ser su amigo fue quien acabó con su vida.
La información que entregaron testigos a este medio y a las autoridades es que Ender y el sujeto le quitaron el celular a un ciudadano frente al periódico El Universal. Luego se fueron caminando como si nada, pero algunos mototaxistas de la zona intentaron atraparlos por lo que estos comenzaron a correr. Lea: “Ayúdenme”: violento ataque dejó un hombre sin vida en la Avenida del Lago
En medio de esa situación Ender le lanzó el celular a su compinche, pero con tan mala suerte que cayó al suelo y se destruyó. Ese hecho desencadenó una discusión entre los ladrones que luego sacaron cuchillos y se enfrentaron. En medio de la riña los dos se hirieron, pero Ender llevó la peor parte.
Más detalles de la violenta riña a cuchillo en la Avenida del Lago
Ender caminó unos metros, luego se desplomó y a su lado quedó un viejo cuchillo. Las autoridades hicieron el levantamiento del cuerpo que hoy está en Medicina Legal, al parecer, sin familiares para su reclamación. La Policía confirmó, por su parte, que el venezolano tenía seis anotaciones judiciales por los delitos de tráfico de estupefacientes, además, que el agresor, de 32 años, y también en condición de calle, fue capturado y está puesto a disposición de la Fiscalía.
De esta manera se acabó la historia de Ender quien, además de caer en el oscuro mundo de las drogas, se sumergió en las calles de una ciudad a kilómetros de distancia de la tierra que tanto amaba y que lo vio nacer. La historia también deja una moraleja: “un amigo no es el que aplaude tus errores y te sigue cuando vas por mal camino; al contrario, te confronta con amor, te dice la verdad aunque duela y te ayuda a crecer.
