Europa cuenta con mayor desarrollo, en diferentes aspectos sociales, tecnológicos y económicos, que Suramérica, para nadie es un secreto. Se supe que en leyes y procesos judiciales sucede lo mismo, pero un feminicidio reciente en España, donde la víctima es una cartagenera, deja al descubierto que, por lo menos, en tema de violencia contra la mujer, no tenemos muchas diferencias.
La abogada cartagenera Tulia Esther Caballero Simanca, de 64 añis, fue asesinada de 14 cuchilladas, presuntamente por su exmarido y padre de sus dos hijos, en el barrio La Fuensanta, en Córdoba (España), el pasado lunes 13 de abril. Lea: Ella era Tulia Esther Caballero, la colombiana asesinada en España: esto se sabe
Ocurrió en la mañana de este lunes, en el rellano del edificio donde residía. Allí, el agresor la habría estado esperando por unas horas, pese a que sobre él pesaba una orden de alejamiento impuesta el pasado viernes 10 tras un episodio violento que la mujer denunció. Tal parece que la golpeó con un martillo y amenazó de muerte.

De acuerdo con información del medio español ABC Córdoba, el agresor, identificado como F. L., de 63 años, también ingresó a la vivienda y causó destrozos en un equipo de sonido. Tras la mujer decidir no vivir más con él, tiempo atrás, el hombre se tornó agresivo, pero solo este mes Tulia lo denunció.
Así fue el macabro lunes donde un feminicidio estremeció a España
El lunes, debían presentarse a un juicio en el Juzgado de Violencia contra la Mujer, en Córdoba, pero el hombre, oriundo de España, no fue sino que se dirigió al edifico y allí espero que saliera para atacarla a cuchilladas frente a sus vecinos.

Es evidente que Tulia sabía que algo malo podía pasarse y buscó a las autoridades, pero la ayuda o el acompañamiento no fue suficiente y el hombre cometió el feminicidio. Luego fue capturado y en estos momentos se desconoce si permanece o no privado de la libertad.
Casos como este ocurren a diario en Colombia, donde las mujeres se sienten desprotegidas, buscan refugio en las autoridades, pero las medidas establecidas son insuficientes dejando a la víctima en completa vulnerabilidad.
