“Era el amor de mi vida. No sé cómo será mi vida de ahora en adelante”.
Con esas palabras, una mujer intentaba describir el inmenso vacío que dejó la muerte de Said Ricardo Ríos. En las instalaciones de Medicina Legal, donde esperaba la entrega del cuerpo, recordó entre lágrimas al hombre con quien compartió gran parte de su vida y cuya partida aún le cuesta creer.
Said, de 49 años y quien en diciembre próximo cumpliría 50, murió la noche del jueves 11 de junio en un aparatoso accidente de tránsito ocurrido sobre la avenida Pedro de Heredia, cerca del estadio Jaime Morón, en Cartagena.
Aunque algunas personas lo veían realizando recorridos en motocicleta, su familia aclara que no era mototaxista de tiempo completo. “Él sacaba un rato para hacer carreras y ganarse un dinero extra”, contó su pareja a El Universal. Le puede interesar: Said Ricardo, el mototaxista que murió en fuerte choque, cerca al estadio Jaime Morón
Su vida estaba marcada por el trabajo. Era docente de inglés, hizo parte del Cuerpo de Bomberos durante varios años, organizaba eventos y también ejercía como barbero en un local que administraba junto a su esposa. Quienes lo conocieron aseguran que siempre buscaba nuevas formas de generar ingresos para sacar adelante a su familia.
Aquella tarde salió de su vivienda en Escallón Villa para realizar algunas carreras. Como de costumbre, se ubicó en el sector de Los Ejecutivos y permaneció trabajando hasta entrada la noche.
“A eso de las ocho de la noche ya se venía para la casa. Estaba terminando cuando apareció otra motocicleta que venía a gran velocidad y chocó de frente contra él”, relató la mujer.
El fuerte impacto acabó con la vida de Said casi de manera inmediata. El otro motociclista involucrado resultó gravemente herido y permanece bajo atención médica. Según sus familiares, ha mostrado una evolución favorable e incluso reaccionó tras las lesiones sufridas.
Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones para establecer las causas del siniestro, sus seres queridos aseguran que aún desconocen quién tuvo la responsabilidad en el choque.
Lo que sí tienen claro es el vacío que dejó su partida. En redes sociales abundan los mensajes de despedida de amigos, alumnos, compañeros y conocidos que lo recuerdan como un hombre noble, trabajador, responsable y siempre dispuesto a tender una mano.
Ahora, en medio del dolor, su compañera sentimental se aferra a los recuerdos y espera que las autoridades logren esclarecer qué ocurrió aquella noche que le arrebató al hombre que, asegura, era el motor de su vida.

