Maria Eduarda Rodrigues de Freitas, de 21 años, era profesora de Educación Física y trabajaba como instructora deportiva. Ella es la joven murió tras caer de un altura de unos 40 metros durante una práctica de rope jumping (salto extremo similar al bungee) en el estado de San Pablo, Brasil.
La víctima se disponía a realizar un rope jump, pero tal parece que los encargados de la actividad la arrojaron de la plataforma sin percatarse de que el equipo de seguridad no estaba conectado a ella. El novio de la joven, quien estaba presente viendo la actividad, sufrió una fuerte descompensación y tuvo que ser hospitalizado de urgencia.
Maria Eduarda Rodrigues de Freitas fue impulsada desde una altura cercana a los 40 metros en la conocida “Ponte do Esqueleto”, un lugar frecuentado para este tipo de prácticas. Sin embargo, segundos después del salto, quienes observaban la escena advirtieron que el sistema de seguridad no estaba correctamente asegurado. Equipos de emergencia llegaron al sitio, pero la gravedad de las lesiones impidió cualquier intento de reanimación y su muerte fue confirmada en el lugar.
Aleta Mundial informó en su cuenta de X (antes Twitter) que tras el fatal impacto, dos de los instructores presuntamente implicados intentaron escapar adentrándose en una zona boscosa cercana. Sin embargo, fueron localizados y detenidos posteriormente mediante un operativo de búsqueda realizado por la Policía Militar. En total, seis personas fueron arrestadas por las autoridades brasileñas en relación con el caso.
Tras la tragedia, la Alcaldía de Limeira anunció que presentará una denuncia contra el Gobierno federal de Brasil por presunta omisión en el control y supervisión del puente. De acuerdo con el gobierno local, desde comienzos de 2025 se habían realizado gestiones administrativas ante las autoridades federales para advertir sobre problemas relacionados con la seguridad en la estructura, sin obtener respuesta efectiva.
Las autoridades brasileñas continúan recopilando pruebas y testimonios para esclarecer las circunstancias exactas del accidente y determinar si hubo negligencia por parte de los organizadores de la actividad. El caso ha reabierto el debate sobre la regulación y supervisión de deportes extremos en Brasil, especialmente en escenarios que ya habían sido objeto de advertencias por parte de las autoridades locales.
