En el barrio Primero de Mayo, en Valledupar, una vivienda donde normalmente se mezclaban peines, cortes de cabello y conversaciones cotidianas terminó convertida en escenario de un ataque sicarial que dejó sin vida a una menor de 14 años.
Todo ocurrió la noche del pasado lunes 22 de junio, cuando la rutina del sector fue interrumpida por disparos que se escucharon en la esquina de la calle 27 con carrera 18. En cuestión de segundos, la calma se alteró dentro del inmueble donde funciona una peluquería familiar.
El atacante llegó a pie. Aprovechó que la puerta estaba abierta y, sin mediar palabra, disparó repetidamente hacia el interior. Dentro había varias personas. Entre ellas, una niña que no alcanzó a entender lo que ocurría.
El impacto en la cabeza fue letal. La menor, de nacionalidad venezolana, fue auxiliada de inmediato por vecinos y familiares que intentaron trasladarla a la Clínica Pediátrica Simón Bolívar. Allí, los médicos solo pudieron confirmar su muerte.
El agresor huyó en una motocicleta conducida por un cómplice. Vestía ropa oscura, capucha y tapabocas. Su recorrido de escape quedó registrado en cámaras de seguridad del sector, material que ahora es pieza clave para las autoridades.
Mientras avanza la investigación, persiste una duda central: el objetivo del ataque. En la vivienda se encontraban adultos, pero la menor era la única niña presente en el momento del ataque. Algunos alcanzaron a refugiarse en habitaciones tras escuchar los disparos.
“Fue todo muy rápido, llegó disparando sin decir nada”, relató la madre de la víctima, María Fernanda Rodríguez, aún en estado de shock por lo ocurrido a los medios locales de la cap’ital del Cesar.
Por lo tanto, la Policía Metropolitana de Valledupar y a la Fiscalía General de la Nación asumieron la investigación de este episodio violento que causó consternación a sus habitantes.

