La muerte de José Antonio Pérez Herrera, de 20 años, ha causado profunda conmoción en Baranoa y otros municipios del Atlántico. El joven falleció este martes, 30 de junio, en una clínica del municipio, luego de permanecer durante un año y 25 días enfrentando las graves secuelas de un atentado a bala ocurrido en junio de 2025.
José Antonio había abandonado sus estudios de enfermería para trabajar como mesero en el restaurante El Cerdo Sabrosón, ubicado en el corredor gastronómico 20 de Julio de Baranoa. Su principal motivación era ayudar a cubrir los gastos de las quimioterapias de su madre, Marta Herrera, quien padece cáncer de ovario.
El ataque se registró la noche del 4 de junio de 2025. De acuerdo con las investigaciones, un hombre ingresó al establecimiento simulando ser cliente, hizo un pedido y posteriormente sacó un arma de fuego con la que disparó en repetidas ocasiones dentro del local.
Un año de lucha marcado por el dolor
En ese mismo atentado murió un joven de 23 años que se encontraba comprando chicharrones. Las autoridades manejan como principal hipótesis que el hecho estaría relacionado con presuntas exigencias extorsivas contra el negocio.
Aunque José Antonio sobrevivió inicialmente, una de las balas le causó una lesión irreversible en la médula espinal. Desde entonces quedó parapléjico, dependiente de una cama, con traqueotomía y sometido a constantes tratamientos médicos.
Durante todo ese tiempo, su madre permaneció a su lado brindándole cuidados permanentes. Familiares y allegados denunciaron en varias ocasiones las dificultades para conseguir algunos insumos médicos necesarios para su atención.

