El cuerpo de Ulfran Sánchez Moreno, de 35 años y natural de Magangué (Bolívar), fue encontrado dentro de una vivienda abandonada del barrio Mesolandia, ubicado en el municipio de Malambo (Atlántico), en un brutal episodio criminal que hoy mantiene conmocionada a su familia y allegados.
En el mismo hecho resultó gravemente herido su hijastro, Darío Parejo Torres, de 18 años, quien logró escapar del lugar y hoy permanece bajo observación médica.
La Policía Metropolitana de Barranquilla indicó en su reporte oficial que Ulfran murió por asfixia mecánica. El joven sobreviviente alcanzó a huir luego de permanecer retenido dentro del inmueble, donde, según el relato de sus familiares, ambos fueron sometidos a una brutal golpiza por un grupo de hombres.
La historia, según reconstruyó la familia a los medios de comunicación locales, comenzó cuando padrastro e hijastro recorrían las calles del sector ofreciendo guineo verde, actividad con la que obtenían el sustento diario. En medio del recorrido fueron abordados por alrededo de seis personas que, presuntamente, los engañaron para ingresar a una casa en condición de abandono. Le puede interesar: https://www.eluniversal.com.co/sucesos/2026/07/09/a-prision-alias-pablo-miembro-del-clan-del-golfo-por-homicidios-y-desapariciones/
Una vez dentro, asegura Giovanni Parejo, hermano de Darío, los agresores los amarraron y comenzaron a golpearlos y asfixiarlos. Ulfran murió en el sitio, mientras que el joven aprovechó un descuido para escapar corriendo por un arroyo.
La huida no terminó ahí. De acuerdo con el relato de su familiar, Darío pidió ayuda a varias personas del sector, pero nadie intervino. Minutos después logró contactar a una patrulla de la Policía y alertó sobre lo ocurrido. Posteriormente, un motociclista lo trasladó hasta la Clínica Campbell de Malambo, desde donde fue remitido a otro centro asistencial de mayor complejidad.
“Le partieron toda la cara. Está muy golpeado, pero gracias a Dios está vivo”, expresó Giovanni, quien también rechazó cualquier versión que relacione a su familia con estructuras ilegales.
El hombre aseguró que todos se dedican desde hace años a la venta de guineo verde y que el ataque habría ocurrido porque los confundieron con personas vinculadas a disputas entre grupos delincuenciales.
“Somos vendedores de guineo, nosotros no somos delincuentes. Ellos llegaron a Mesolandia porque yo los envié a vender, pero allá unos hombres los retuvieron porque, según decían, estaban ‘cantando la zona’. Eso es completamente falso. Llevamos varios años trabajando en esto para sacar adelante a nuestros hijos”, expresó Giovanni Parejo, familiar de las víctimas.
Como si la tragedia no fuera suficiente, los responsables también se llevaron el carro de mula con el que la familia distribuía la mercancía, además de los bananos que iban a vender. Ese vehículo, explicó el allegado, era una de las principales herramientas de trabajo del hogar.
Mientras Darío continúa recuperándose de las heridas, sus familiares pidieron a las autoridades esclarecer el crimen, capturar a los responsables y recuperar el carro de mula que representaba el sustento de varias personas.

