Habían pasado casi 18 años desde aquel 8 de diciembre de 2008, fecha en la que un homicidio ocurrido en Calamar, Bolívar, quedó marcado en los registros judiciales. El tiempo había corrido, el caso había quedado en los archivos y una orden de captura seguía esperando a ser cumplida. La justicia llegó en una carretera de Bolívar, durante un procedimiento que, en principio, parecía ser uno más de los tantos controles realizados por la Policía.
La historia volvió a aparecer casi dos décadas después, cuando los uniformados adelantaban una verificación de antecedentes y encontraron que sobre un hombre pesaba todavía un requerimiento judicial por aquel crimen. Le puede interesar:A la cárcel ‘Los Mellos del 20′ por herir a niño, de 7 años, en un ataque sicarial en Boston
El hombre requerido era Fidel Antonio de León Olivo, quien fue detenido por uniformados de la Seccional de Tránsito y Transporte de Bolívar mientras adelantaban controles en el kilómetro 138 de la ruta 2515.
“La captura se produjo en medio de una revisión rutinaria. Los policías solicitaron su identificación y utilizaron un dispositivo PDA para consultar sus antecedentes. Fue entonces cuando el sistema arrojó la alerta que llevaba casi dos décadas esperando”, indicó la Policía de Bolívar.
Detrás de aquel resultado había un expediente que se remontaba al 8 de diciembre de 2008. Ese día, en el municipio de Calamar, fue asesinado Jorge Rodríguez.
Según la información entregada por las autoridades, la víctima habría sido atacada con un objeto cortopunzante descrito en el reporte como una banderilla utilizada para toros.
El caso continuó su camino ante la justicia y, meses después, el Juzgado Promiscuo Municipal Primero de Calamar, Bolívar, emitió el requerimiento judicial contra De León Olivo mediante un oficio fechado el 26 de noviembre de 2009.
Desde entonces, la orden permaneció vigente. Los años pasaron y el caso parecía pertenecer a otra época, pero el requerimiento seguía registrado en los sistemas de las autoridades. De hecho, de acuerdo con el reporte policial, a la orden todavía le quedarían aproximadamente 18 meses antes de perder vigencia.
El control que materializó una justicia de casi dos décadas
Fue justamente una consulta de antecedentes en carretera la que permitió que aquella orden dejara de ser un registro pendiente y se convirtiera en una captura. Sobre De León Olivo figuraba una orden de captura vigente por el delito de homicidio.
Para el coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, comandante del Departamento de Policía Bolívar, este resultado demuestra la importancia de mantener los controles en las vías.
“Este resultado demuestra la importancia de los controles y de la verificación permanente de antecedentes en nuestras carreteras. No importa cuánto tiempo haya transcurrido: mientras exista un requerimiento vigente, nuestros policías trabajarán para poner a los solicitados ante la justicia”, señaló el oficial.
Tras confirmar la información, los uniformados hicieron efectiva la captura de Fidel Antonio de León Olivo, quien fue dejado a disposición de la autoridad competente para que responda dentro del proceso judicial correspondiente.
Así, casi dos décadas después de aquel homicidio en Calamar, una revisión de antecedentes en una carretera de Bolívar terminó conectando dos momentos separados por los años: el crimen ocurrido en 2008 y la captura de quien era requerido por la justicia.
