Una profunda preocupación y un llamado a las autoridades rodean la muerte de la señora Blanca Emeria Pardo Rosero, una campesina de 72 años que falleció el pasado martes, 29 de agosto, luego de ser encontrada inconsciente y con graves lesiones en un terreno cercano a su vivienda, ubicada en la vereda Plazuelas, en el municipio de San Bernardo, Nariño.
La mujer, reconocida por sus familiares y vecinos por su actividad en el campo y su dedicación a la familia, habría salido durante la mañana hacia un potrero de su propiedad. De acuerdo con el relato entregado por un vecino a sus familiares, Pardo salió después de las 8:00 a. m. llevando una ruana y un machete.
Con el paso de las horas y ante la falta de noticias sobre ella, una de sus hijas inició la búsqueda. Fue entonces cuando la encontró en el terreno, inconsciente, desnuda y con múltiples lesiones.
La mujer fue trasladada inicialmente al puesto de salud de San Bernardo. Según relató su hija Jenny, su hermana alcanzó a verla con vida, pero se encontraba desorientada, presentaba un intenso cuadro de frío y no podía explicar qué había ocurrido.
La familia pide esclarecer qué ocurrió con la señora Blanca Pardo
Debido a la gravedad de su condición, Pardo fue remitida posteriormente a un hospital de alta complejidad en Pasto. Sus familiares viajaron desde diferentes lugares para acompañarla durante los últimos momentos de su vida.
Jenny, quien reconstruyó los últimos contactos que tuvo con su madre en una conversación difundida por el podcast ‘Vamos pa’ eso’, publicada el 5 de octubre, aseguró que al llegar encontró a la mujer con múltiples marcas que evidenciaban las agresiones sufridas.
La familia sostiene que Blanca Pardo habría sido víctima de una violenta agresión física y sexual. Según su versión, estas lesiones, sumadas a la hipotermia que sufrió tras ser encontrada en esas condiciones, terminaron provocando su muerte.
Ahora sus seres queridos reclaman que el caso sea esclarecido y que se determine quién estuvo detrás de lo ocurrido. La familia espera que las investigaciones permitan establecer con precisión las circunstancias en las que la mujer fue atacada y si hubo una persona responsable de las agresiones.
Pardo había dedicado buena parte de sus 72 años al trabajo rural y a la crianza de sus seis hijos, en gran medida sin el acompañamiento de una pareja. Vivía junto a una de sus hijas y dos nietos, elaboraba quesos y otros productos derivados de la leche que posteriormente llevaba a clientes y familiares en Pasto.
Sus hijos también la recuerdan por los detalles que tenía con sus nietos. Jenny contó que su madre acostumbraba guardarles comida para cuando regresaban del colegio y que, además de trabajar en el campo, mantenía contacto frecuente con familiares y vecinos.
La muerte de la campesina dejó a una familia que ahora espera respuestas sobre lo sucedido en aquel terreno de la vereda Plazuelas.

