La historia de Cindy Johana Lizcano Ochoa, la mujer de 34 años asesinada este miércoles, 14 de octubre mientras acompañaba el cortejo fúnebre de su mejor amiga, Nathalia Alarcón, tiene antecedentes que van más allá del crimen que acabó con su vida. Su nombre ya había aparecido en una investigación judicial que destapó una red dedicada a secuestrar personas mediante engaños relacionados con supuestas ventas de vehículos en Cúcuta, en el Norte de Santander.
El caso se remonta a 2023, cuando las autoridades pusieron la lupa sobre Los Páez, una organización señalada de cometer secuestros extorsivos y hurtos que dejaron más de 25 víctimas. La modalidad consistía en publicar anuncios en redes sociales ofreciendo vehículos, una estrategia con la que atraían a compradores de otras ciudades y municipios que viajaban hasta Cúcuta con la intención de concretar una negociación.

Así operaban ‘Los Paez’ con falsas ventas de carros en Cúcuta
La supuesta compraventa era el primer paso de una trampa. Según las investigaciones, los interesados llegaban convencidos de que estaban a punto de cerrar un negocio, pero terminaban en manos de hombres armados que los retenían y trasladaban a lugares apartados, donde comenzaban las exigencias de dinero para permitirles recuperar la libertad.
Dentro de ese esquema, Cindy Lizcano habría tenido la tarea de recibir a las personas que llegaban a la ciudad. Las pesquisas señalaban que acudía a la Terminal de Transportes o al aeropuerto para recoger a los compradores, haciéndose pasar por una intermediaria enviada por el vendedor, y luego los conducía hasta los puntos donde supuestamente se realizarían las negociaciones, principalmente en sectores de las ciudadelas de Atalaya y La Libertad. Le puede interesar: El prontuario judicial de Cindy Lizcano, atacada en el sepelio de su amiga, también asesinada
Una de las situaciones que ayudó a las autoridades a avanzar en el caso ocurrió a finales de abril de 2023, cuando un hombre que viajó desde Duitama, Boyacá, para comprar un vehículo terminó secuestrado. Ese episodio permitió obtener pistas sobre los responsables y avanzar en la identificación de quienes presuntamente integraban la estructura.
Las capturas se materializaron en mayo de ese año, cuando fueron ejecutadas diez órdenes judiciales contra los señalados integrantes de la organización. Lizcano quedó vinculada al proceso por los delitos de secuestro extorsivo agravado, porte de armas y municiones de uso privativo de las Fuerzas Armadas, y hurto calificado y agravado.
La mujer permaneció recluida en la cárcel Modelo de Cúcuta hasta que, en julio de 2025, recibió el beneficio de prisión domiciliaria. La decisión también favoreció a otros nueve procesados dentro de la misma investigación, quienes habían sido detenidos aproximadamente dos años antes. Como parte de las condiciones impuestas, a Cindy le fue asignado un brazalete electrónico de vigilancia del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

Su nombre volvió a ocupar la atención pública el miércoles 14 de octubre, pero esta vez por un hecho violento que terminó con su vida mientras participaba en las exequias de Nathalia Alarcón, a quien consideraba su hermana. Las circunstancias del homicidio y los motivos del ataque deberán ser esclarecidos por los investigadores, pues los antecedentes judiciales de la mujer no bastan, por sí solos, para establecer una conexión entre aquel proceso y el crimen.
El ataque ocurrió cuando Cindy se encontraba en la carroza fúnebre, ubicada en el costado derecho del vehículo. En medio de las personas que asistían al cortejo, un sicario se habría camuflado entre los presentes y, al acercarse a la mujer, le disparó en al menos ocho ocasiones.
La balacera dejó también a otras dos personas heridas. Cindy fue auxiliada y trasladada a un centro asistencial, donde los médicos confirmaron su fallecimiento debido a la gravedad de las lesiones. Entretanto, las autoridades avanzan en las investigaciones para establecer quiénes estuvieron detrás del ataque y cuáles fueron los motivos del homicidio.
