Cae por homicidio y se salva de ir a cárcel por el COVID-19

06 de julio de 2020 12:00 AM

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Fue la segunda víctima de un asesinato este año en Cartagena. A Guido de Jesús Vitola Hurtado, de 56 años, lo balearon en un acto de intolerancia que se dio en medio de una riña callejera el miércoles primero de enero, a las 5 de la tarde, en el sector El Pueblito, en el barrio Boston.

El homicidio parecía ir camino a la impunidad, pero en un operativo de rutina de la Policía en el barrio Membrillal para controlar las restricciones que hay por la pandemia del COVID-19 capturaron al presunto agresor.

A Roger Enrique Álvarez Pérez lo sorprendieron el pasado 25 de junio caminando como si nada. Tras ser identificado a través de sus documentos, comprobaron que tiene una orden de aprehensión vigente. Al ser llevado a audiencias preliminares ante un juez de Control de Garantías, la Fiscalía General de la Nación le formuló cargos por los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego.

“Las investigaciones indican que Álvarez Pérez y la víctima se vieron envueltos en una pelea que habría sido causada por problemas entre familiares de cada uno, en la que se agredieron con armas blancas y objetos contundentes. Sin embargo, ante la intervención de la Policía, la riña se acabó y los involucrados se dispersaron.

“En la diligencia de imputación de cargos al hoy detenido, la Fiscalía confirmó que el presunto asesino regresó a buscar a la víctima y le disparó en dos oportunidades, ocasionándole la muerte en el lugar”, resume la Fiscalía en su reporte.

Pese a las pruebas, en juez de Control de Garantías le otorgó prisión domiciliaria a Álvarez Pérez argumentando la pandemia por el COVID-19.

“Salvó a su hija”

Para la familia de Guido Vitola, quien se ganaba la vida en un taller de herrería en su casa, rescatar a su hijo de esa pelea callejera fue lo que le costó la vida.

Sus parientes informaron que horas antes de su muerte, al mediodía del primero de enero, Guido fue a casa de su mamá para seguir con las celebraciones del Año Nuevo.

Mientras departían, a eso de las 5 de la tarde, se formó una pelea una calle más abajo. Alguien le avisó a Guido que Harold, su hijo, estaba involucrado en una riña a dos calles.

“Lo que pasó es que se vinieron unos pelaos de una pandilla que se llama ‘los Villos’, que tienen gente de San Francisco, y comenzaron a atacar a todos, incluyendo a mi sobrino”, contó una hermana de Guido ese primero de enero.

Cuando a Guido le dijeron que su hijo estaba en la pelea, se fue corriendo a buscar a Harold y evitar que lo mataran. Sin embargo, fue él quien se llevó la peor parte.

“Justo cuando llegó al mencionado sitio empeoró todo y se vinieron ese poco de pelaos de allá abajo. En ese momento Harold corrió buscando refugio para evitar que siguieran hiriéndolo, pues supuestamente lo habían acuchillado en la cabeza.

“En el tropel, Guido no se dio cuenta que Harold se había ido de allí, por eso fue que quedó en medio de la pelea, y al ver que ese poco de gente se venía encima, quiso buscar refugio en un callejón que hay entre dos casas”, manifestaron esa vez los dolientes de Guido.

Vitola pensó que en ese callejón estaba a salvo, pero no fue así. Un sujeto lo sorprendió y le propinó dos balazos en pecho y espalda. Al caer, según testigos, lo remató con una cuchillada en el costado derecho y lo dejó tirado. El herrero murió mientras era llevado en moto al CAP de La Candelaria.

En ese mismo hecho resultó lesionada Soraida Miranda De La Hoz, de 19 años, quien tiene heridas en abdomen, pecho y espalda causadas con arma blanca.

Van 2 casos

Por otro crimen que también tuvo conmoción en la ciudad, un juez mandó a su casa al presunto homicida. A Juan David Lozano Silva, la Fiscalía le imputó el delito de homicidio agravado por la muerte de un joven que pedía ayudas en el barrio Nuevo Bosque, el pasado 10 de junio. La víctima Era Rosemberg Sáenz.

El ente acusador solicitó detención intramuros para el procesado, pero el juez le otorgó el beneficio de prisión domiciliaria, por lo que la decisión fue apelada.

Según la Fiscalía, la víctima estaba ese día en el barrio Nuevo Bosque pidiendo alimentos de casa en casa. Algunos testimonios señalaron que al llegar a la residencia de Lozano Silva, este se molestó, le negó la ayuda y lo increpó, por lo que este prefirió alejarse. Al parecer, unas cuadras más adelante, el presunto agresor lo alcanzó en una moto y lo mató.

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