En el barrio 5 de Noviembre, de Arjona, todavía se siente el miedo y el dolor que dejó la noche del pasado miércoles, cuando sicarios asesinaron a Kleiver Royo Cuesta, de 20 años; y luego, una turba tomó venganza, linchando y quemando el cuerpo de uno de los asesinos a sueldo al que le salió mal su plan de fuga. Lea aquí: Doble homicidio: linchan a sicario luego de asesinar a un joven
Ambos cadáveres fueron llevados a la sede de Medicina Legal, de Cartagena, pero el supuesto sicario, a diferencia de Kleiver, no tenía identidad ni dolientes.
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Los médicos forenses, tras ciertos análisis, habrían informado que el presunto homicida sería Luis Alberto Pérez Hernández, un joven extranjero que como característica particular tenía dos tatuajes en sus brazos.
Un tatuaje está en su antebrazo izquierdo y se lee el nombre Luis Alberto. Está escrito sobre lo que sería una tabla de madera vieja.
El segundo está en la parte superior del brazo derecho y se lee ‘cruz sacamarea’. A su alrededor hay cinco cruces bocabajo y tres lágrimas que salen de un ojo grande donde también se leen los números 2000 y 22. Lea también: En video, la atroz muerte de sicario que mató a joven: le prendieron fuego
Según creencias urbanas y callejeras, esto sería una aseguranza o protección que tendría el presunto delincuente. A su vez, las lágrimas y las cruces estarían representando las personas a las que le ha quitado la vida.
Es de común conocimiento que los delincuentes, en todas partes del mundo, han utilizado la brujería y el esoterismo para “ayudarse” en sus actividades ilícitas.
En el caso de Luis, la aseguranza habría fallado porque, tras asesinar de dos balazos a Kleiver, fue atrapado por vecinos de la víctima y lo mataron a golpes, cuchilladas y pedradas. Luego quemaron el cuerpo. Su compinche lo abandonó.