Revista dominical

Petrona Martínez: Reina del Bullerengue

Compartir
GUSTAVO TATIS GUERRA
09 DIC 2012 - 11:42 AM

Petrona Martínez no da vueltas para hacer una canción. Puede cantarle a los doce patos que tiene en el patio de su casa en Palenquito, a las hojas del mango que han empezado a caerse en el verano, a la tristeza del tamarindo.
Los motivos parecen escogerla a ella para que un episodio minúsculo como la mirada de un perro valiente en Marruecos, le haya impulsado a hacer una canción. El perro llevaba a su guardián, un enorme policía en el aeropuerto, porque es así siempre, los perros se ingenian para sacar a pasear a la gente, y Petrona Martínez sintió de pronto la mirada encarnizada del perro. “Aquel animal me peló el diente y yo le dije al guardián: oiga, cuide a su perro, cuidado que me va a morder los pies. Entonces hice una canción de eso”. El guardián se quedó en blanco ante la gracia de Petrona.
Ahora en su casa de Palenquito, el verano ha resquebrajado la tierra y ha entorpecido la floración de los bonches y las astromelias. El bambú que ella sembró al final de patio parece inclinarse en busca de la sombra del agua. Debajo del patio de la casa de Petrona pasa un arroyo parsimonioso. “Está así porque es el verano”, dice Petrona, pero en el invierno se vuelve arisco”. Es el Arroyo de Lata que viene desde la tierra natal de Petrona, San Cayetano, como si las aguas vinieran buscándola a ella. Esas aguas pasan por el Arroyo Toro, Casinguí, Mandinga, Tío Esteban, Lamba y Lata. Esos son los nombres con que la comunidad ha nombrado esos arroyos. Van a morir esas aguas a Palenque, a diez minutos en carro desde la casa de Petrona.
Petrona se vino de San Cayetano hasta Palenquito hace más de 25 años y los mismos palenqueros la consideran una de sus cantantes mayores, al lado de las legendarias cantadoras de lumbalú, bullerengue y chalupa. Allí ha vivido en una casa de bahareque y palma amarga. La casa se ha ido convirtiendo poco a poco en una casona de material, sin más riqueza que un patio colindante con un arroyo. Los cuartos de la casa han ido creciendo a medida que se multiplican los nietos. Ese arroyo vecino es parte de su paisaje vital y emocional y ha sido motivo de algunas de sus canciones, como La vida vale la pena, en la que alienta a sus familiares a seguir sacando arena del arroyo. De eso vivía Petrona antes de ser conocida como cantadora y ser nominada al Grammy Latino.

Cuando vine a Pelenquito
Yo ví la vida en un hoyo
Me dediqué con mis hijos a sacar arena del arroyo
Oye Piñales la vida vale la pena
Coge la pala en la mano
y vamos a sacar arena
César Jiménez ya la creciente bajó
Vamos a sacar la arena
pa`ganarnos el arroz
Amil Martínez la vida vale la pena


La reina del bullerengue nació en San Cayetano en enero 27 de 1939. Para no tener que repetírselo a los muchachos que le preguntan por eso, su tamborero Guillermo “Goyo” Valencia Hernández lo ha escrito en la pared y ha puesto entre comillas una frase suya: “Yo nací al lado de un pilón”. Su papá, Manuel Salvador Martínez, de Evitar, Bolívar, le dicen Cayetano. Es un cantador de décimas y puyas, compone y recita con una memoria que deja a todo el mundo de una sola pieza. Tiene el carácter firme de Petrona. Su mamá Otilia María Villa Martínez, de temperamento suave, cantaba también. Ya está en el reino de sus recuerdos, no en este mundo carnal. De las noches de la infancia, ella recuerda a Orfelina Martínez, su abuela, y a Carmen Silva, su bisabuela, cantando bullerengues que luego vio salvados del olvido por cantadoras de la región del Dique y Mahates.
“En la casa se cantaba bullerengue cuando se planchaba, se cocinaba, se barría. No todos tienen la cadencia para cantar un bullerengue. Tiene su caída. En ese entonces, el bullerengue era un canto de todos. No eran cantos registrados. Después vinieron las grabaciones, alguien recogió lo que pudo, arreglaron los cantos, les hicieron sus versiones”. También sus tíos Juan y Prudencio Valdés, eran tamboreros. Su tía Candelaria Valdés fue además la madrina que la crió a ella. Tiene una inmensa gratitud para con su tía madrina y para su tío político Vidal Matrtínez. Muchas canciones que luego vio registradas con otros nombres, las escuchó por primera vez de los labios de su abuela Orfelina Martínez. Se refiere a El lobo, que Petrona escuchó en la casa de su abuela, días después de que un lobo pollero se llevara a uno de los pollitos y lo metiera en uno de las cuevas del lobo. Entonces la abuela Orfelina cogió una vara y persiguió al lobo que ya había matado al pollo de la gallina que estaba parida. “Lo has matado, pero no te lo comerás”, le dijo. Allí nació la canción que más tarde cantaría Irene Martinez. “No he comprobado que ella sea familia mía, pero tampoco he querido crear polémica sobre la autoría de esa canción que he preferido no cantar ni grabar, porque en el pueblo todo se cantaba por igual y nadie exigía nada. Hay que dar los méritos a quien se los merece, y si alguien abrió los caminos de grabación de la música folclórica en la región, esa fue Irene Martínez con sus Soneros de Gamero. Después vino Emilia Herrera. Pero si hablamos de tradición, tendríamos que hablar de Estefanía Caicedo, Totó La Momposina, Graciela Salgado, Etelbina Maldonado, Martina Camargo, Inelda Piña, entre otras”.
Goyo explica que el bullerengue tiene una raíz yoruba evidente: En Africa las danzas ritualistas acompañan la cosecha, la siembra, los instantes de la guerra y el amor, y el tránsito de niña a mujer. “Es una expresión neoafricana porque el bullerengue deja de ser ritualista y se vuelve fiestero. Es un ritmo sincopado. Recuerda los cantos espirituales del jazz, del blue. El bullerengue vive gracias a las mujeres de la región del Dique, en Bolívar, y en el departamento de Córdoba, en Puerto Escondido y Arboletes”.
Petrona dice que cuando canta siente que no es ella la que está cantando sino su abuela Orfelina. En el escenario, ella mira hacia un horizonte invisible que se emparenta con sus recuerdos. No mira a nadie en particular. A veces alguien le dice: “Agité mis manos para que me vieras, pero yo estoy viendo a mi abuela Orfelina. Es toda mi familia la que está cantando conmigo y yo no veo otro paisaje que no sea el de mis recuerdos, como si fuera ella, mi abuelita la que está cantando dentro de mí”.
“Mi abuela era una mujer muy dulce, gruesa, de mi estatura, era comadrona y rezandera y cantaba bullerengue. Siento que he nacido dentro del bullerengue y allí moriré. Está en mi sangre. Y lo siembro en mis hijos. Les digo que eso no se puede perder. Mis hijas Nilda y Joselina Llerena Martínez cantan conmigo. Tengo una nieta de 9 años que canta bullerengue. Es Wendi Rosado. Esa es la herencia que ahora tienen mis nietos y bisnietos. Son 34 nietos en total y los que vienen. A mí me impresiona ver jóvenes ( no sólo aquí del Caribe sino del interior del país), enamorados del bullerengue y los cantos de los abuelos. Lo que uno ha vivido con amor es muy difícil que se le borre. Por ejemplo, cómo puede olvidárseme a mí la Cuaresma si nosotros teníamos en casa un respeto por los días santos”. Cuando le pregunto por Cartagena, Petrona se pone triste. No puede evitarlo. Es que recuerda siempre a su hijo Luis Enrique Martínez, que lo asesinaron a sus 33 años en Cartagena para robarle un reloj de oro, un 25 de febrero de 1996. A él le ha compuesto canciones.
De todos los países donde ha viajado Petrona Martínez con sus cantos ancestrales, España es el país en donde se ha sentido en casa. “Hemos ido a Inglaterra, Canadá, Brasil, Alemania, Francia, Marruecos, Malasia, pero es en España donde sentimos que estamos cerca de casa. Cuando me presento fuera del país siempre digo: Vivan los colombianos. Siempre encuentro colombianos en todo el mundo. Una vez me envolvieron en la bandera colombiana y bailé con ella”.
PATRIMONIO DE COLOMBIA PARA EL MUNDO
La Reina del Bullerengue nació en San Cayetano en enero 27 de 1939. Ha recibido dos nominaciones a los Premios Grammy al Mejor Álbum de música latina, en 2002, por su álbum “Bonito que canta”, y en 2010 por “Las Penas Alegres”, co-producido por Mayte Montero y Manuel Andrés García, para el sello independiente Chaco World Music. “Las penas alegres”, ha sido ganador de premios Shock, premio Radiocan, nominado a premios Nuestra Tierra.  Artistas como Juanes, Aterciopelados, Checo Acosta. Cabas y Bomba Estéreo, reconocen la grandeza e influjo de esta extraordinaria cantadora.
Petrona ha representado a Colombia con sus cantos ancestrales, en Inglaterra, Canadá, Brasil, Alemania, Francia, Marruecos, Malasia, España, entre otros países.

La Reina del Bullerengue nació en San Cayetano en enero 27 de 1939. Zenia Valdelamar - El Universal

Te puede interesar:

El último niño de Pompeya

Petrona Martinéz ha recibido dos nominaciones a los Premios Grammy al Mejor Álbum de música latina. Archivo

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News
Publicidad