Era la frase de combate del equipo de trasmisión radial para dar el cambio a Napoleón Perea Castro e iniciara la narración deportiva del momento. Podía ser de béisbol o boxeo, los deportes más populares de la ciudad, que convocaban nutrida audiencia en las décadas de los 60 y 80s del pasado siglo. Entonces la televisión nacional no había alcanzado los niveles actuales, los canales internacionales y el cable eran un sueño. La radio nos trasladaba mágicamente a los escenarios de manera tan vívida que podíamos discutir las jugadas como si hubiésemos estado presente. Este diciembre se cumplirán 25 años de haber fallecido Napoleón; con su partida comenzó a esfumarse para siempre la época de oro de la radio nacional.
Presentaré aspectos de la vida de este carismático locutor usando textos e imágenes facilitadas por Carlos Crismatt Mouthon, quien hizo parte de su equipo de trabajo. Comenta Carlos que a Napo…; “La naturaleza lo dotó de tres cualidades. Su poderosa voz, su privilegiada memoria y una profunda capacidad de análisis. Fue un autodidacta. Ingresó muy jovencito a Emisoras Fuentes…;su única preparación como locutor había sido en el barrio de Torices, en donde con un palo de escoba y una lata de avena enganchada en su punta jugaba a narrar los partidos de tapita y de bola de caucho de su grupo de amigos. Su sentido de superación lo llevaba a soñar con ser el émulo de los grandes de la narración del béisbol cubano, que escuchaba en un viejo radio de tubo, con una larga antena en el techo de la casa. Se convirtió en la voz de los deportes al lado de Melanio Porto Ariza (Meporto)…; Al narrar béisbol, en su cabeza rebullían los ‘line-ups’ de los equipos, sus hazañas individuales, las reglas del juego, las estadísticas del torneo, el modo como el ‘manager’ encaraba el partido, y era capaz de adelantarse a la estrategia que se utilizaría en cada jugada. Sus últimos años en la radio fueron con ‘Caracol’. Primero en Radio Bahía, en donde alternó con Carmelo Hernández Palencia, y finalmente en Radio Reloj.
Narró la época gloriosa del beisbol, en campeonatos nacionales y mundiales del beisbol amateur, en los que Bolívar y Colombia se destacaron, y las peleas de los más grandes boxeadores colombianos: Caraballo, Rosito, Mochila Herrera, Kid Pambelé, Rocky Valdez…; En los 70 fue promotor de las llamadas ‘peleas naturales’, que se casaban en las mentes de los aficionados en la medida en que los boxeadores del patio iban logrando victorias. Las veladas más recordadas fueron las de “Baba” Jiménez y “La Cobra” Valdez.
Era gran conversador, matizaba su charla con chistes y situaciones graciosas que nunca se le olvidaban. Eso le permitió ganar muchos amigos en las grandes empresas que lo apoyaban publicitariamente.
En la política, al comienzo de los 80 aceptó la propuesta de Yamil Guerra para que lo acompañara al Concejo de Cartagena, como concejal sirvió al deporte, mejorando los presupuestos para las ligas y los parques deportivos, y ayudando a las habitantes de las zonas deprimidas que tanto cariño le mostraron durante su vida de narrador.
Napoleón nació el 27 de mayo de 1936 y murió el 25 de diciembre de 1987, a los 51 años de edad. Siempre se burlaba de la muerte. Se sentía inmortal, que siempre estaría allí para sus fanáticos. Después de 25 años de su muerte uno no entiende cómo pudo haberse ido tan temprano”.



