Mello, has vuelto a reanudar el camino para escaparte por la línea de Fuga, que aprendimos a trazar con el Maestro Wilfrido Cañarete por los años de 1958, allá el segundo B del Liceo de Bolívar, en el Cuartel del Fijo. Ya habías mostrado tus dotes de magno caricaturista en los asomos del dibujo que lográbamos con Juan H. Horrillo. Tú con tu pluma Sterbrook o con la barra de tiza, le sustraía los caracteres más sobresalientes a los maestros de la clase, todos quedábamos perplejos ante la movilidad de tu diestra, nada que tuviera forma era difícil para plasmarlo y darle vida en el imaginario de nuestra fantasía de puber-adolescente. Eras el Mello, una premonición del caricaturista más eximio de la Costa Caribe.
Celebraste con nosotros los cincuenta años de egresados del Liceo de Bolívar el 22 de noviembre de 2012, y dejaste plasmada tu imagen con los recuerdos del dibujo -examen del famoso Tornillo del Maestro Cañarete y la caricatura envolvente del reloj que ceñía el cuerpo de nuestro querido y valiente Maestro. Allí, también estaba el compañero José Luján. Negábamos la presencia de las eternas partidas, sólo reíamos y nos asíamos a tu presencia, Mello, porque queríamos aprovechar la presencia de todos para hacerte un reconocimiento, un reconocimiento de amistad, esa que se cosechó en la primaria y la secundaria, cuando los sentimientos están a flor de piel y dejan indelebles improntas.
El Mello Jorge Escalante Licona, se hizo Panti, después de surcar el tenebroso río de la adolescencia, sí, ese Panti, cartagenero, de picarescas figuras, que entraba por todos los vericuetos de la conciencia cartagenera, para señalar con sabiduría socrática los acertijos y falencias de los diferentes estamentos de la ciudad.
Vas a mostrarle a tus Maestros, Cañarete y Horrillo, que no te desviaste de la horizontal que trazaban en el tablero, que tú supiste trazar con la pluma las alegrías y entuertos de tu época, sin romper los moldes de la humildad del hombre sabio que vivía en tí, porque todos te mirábamos y apreciábamos en la dimensión de la persona que tú encarnabas, contigo siempre podíamos jugar a la muestra de los recuerdos de la niñez. Por eso, estamos seguro, que además de encontrarte con el otro Mello, con Roberto, podrás seguir plasmando tus caricaturas, acompañada de los bocetos de Álvaro Herazo Girón, ese otro compañero de nuestra promoción de 1962 y podrás promover los montajes de Jaime Díaz Quintero quien también nos acompañó en las mismas lecciones de los Maestros Horrillo y Cañarete.
Mello, aquí seguiremos contemplando el movimiento de tu pluma y mirando en el tablero del imaginario, como lo recuerda Grimaldo Oleas, por las caricaturas que plasmabas todas las mañanas en la primera hora de clase, antes que llegara el profesor, muchos compañeros aceleraban el paso para lograr ser el primero en descubrir la caricatura del día. El Mello se recreaba en el salón de clase, haciendo del número Seis, una caricatura, la que tenía mucha significación representativa para un compañero de clase, todas aquellas caricaturas, quedaban rubricada por su sonrisa sincera y fraterna.
El Panti, era un excelente caricaturista, señalaba con sus caricaturas- críticas, la sintomatología de los estados patológicos de la indefensa Cartagena. Él era un Patrimonio de las artes de la Costa Caribe de Colombia.
La familia Liceísta, expresa su mayor condolencia por el fallecimiento de Jorge Escalante Licona.
