Revista dominical

Cuando la fotografía nos enfrenta a la realidad

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ADELA COLORADO
03 MAR 2013 - 12:01 AM

Mirar a Cartagena desde la imagen, nos permite realizar un análisis objetivo de nuestros avances o retrocesos. Examinemos varios casos muy evidentes de nuestro entorno:
Plaza de la Serrezuela:
La Serrezuela pierde su protagonismo y su participación en las grandes corridas y espectáculos masivos, para ser recluida en el olvido, sin recordar todo lo que ella representó y que aún representa para nuestra ciudad. Al pasar a su lado se puede escuchar el crujir de la madera, son sus lamentos y el eco de las emociones de sus espectadores que aún deambulan en el ruedo. Vida y muerte unidas en estos restos de madera que hoy contemplamos. La sombra del tiempo cubre a La Serrezuela.

La Matuna:
Fue concebida como un centro financiero y comercial, necesario en ese momento, para el desarrollo de Cartagena. Fue una excelente idea construir un sector en inmediaciones del centro histórico, donde se podían realizar todas las actividades inherentes a una ciudad en pleno desarrollo. Pero precisamente ese hecho que fue su fortaleza inicial, la convirtió también en un gran problema, pues se planificó y concibió como un proyecto que cohabitara de manera armónica con su histórico y añejo vecino, más esto solo quedó plasmado en los deseos iniciales, hoy es una vergüenza el uso absurdo que se le da a todos los espacios libres, pues no existe rincón, plaza o acera que no esté plagado de parapetos, ventorrillos, hacinamiento, basuras o residuos malolientes, todo esto sazonado con olores a manteca rancia e imágenes de descalabros humanos.

Bocagrande:
Su presencia en el trazado de la ciudad, nos brinda una propuesta urbana resultado del ensanche obligado de la villa colonial y republicana, creándose un modelo de barrio suburbano norteamericano.  La Urbanización de Bocagrande como tal, se inició a fines de la década de 1920, cuando la compañía canadiense Andian National Corporation se estableció en Cartagena, hecho que tuvo una gran influencia para la ciudad en cuanto a economía, fisonomía y sociedad. Bocagrande ha tenido un desbordado crecimiento, convirtiéndose en un barrio que lo soporta todo, desde ventas irregulares, hasta construcciones del más alto estrato social.

Bocagrande y El Laguito: Vista aérea. FOTOS: FOTOTECA HISTÓRICA DE CARTAGENA

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