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Revista dominical

Gloria está sola en la vida, la película de Sebastián Lelio

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La Gloria que nos presenta el director argentino Sebastián Lelio (1974), es esa mezcla cóncava de padre y señor mío, en la que sientes que puedes llegar a convertirte, pero que por alguna razón “moral” admites de la manera mas ridícula que no debes llegar a ser ella.Gloria de 50 o casi 60, es la mujer en toda la extensión de la palabra que interpreta la chilena, Paulina García (1960), toda una estrella que nos da la oportunidad de querer ser una mujer sin límites y sobretodo una fémina dispuesta a no dejar de amar y sentir los placeres de la vida.La historia de Gloria no es común por eso encanta, es la vida llevada al extremo de vivirla sin tapujos, algo tan sencillo como que -si me gusta, lo beso y punto-. Este ser universal en el que se convierte Gloria es el presente de una era moderna en la que podamos asumirnos y sobretodo saber que a los 50 años todavía queda mucho camino por recorrer.Esta dama sin lugar a dudas es una mujer de actitud, representa lo bello que es poner en práctica lo que se entrenó toda la vida, el tiempo es infinito y está paralizado bajo los efectos concupiscentes de Gloria.La flamante mujer es la quinta esencia femenina, no le teme al engaño por que sabe que el placer de sentirse amada no se puede desperdiciar con lágrimas. Ella sabe lo que quiere y lo toma sin medir las consecuencias. Conoce sus necesidades y sabe que solo necesita usar sus atributos e inteligencia para saciarlas. La catarsis de Gloria es la complacencia de sentirse viva.

El proceso de GloriaEl recorrido de esta Gloria empezó como el de muchas mujeres de su edad, un divorcio, de allí en adelante se dedicó a la soledad diurna y a la compañía esporádica, pero no menos efectiva, en las noches. Pues para más detalles ella frecuenta un  bar de la misma manera como nosotros frecuentamos facebook, con una frecuencia de cuántas noches  podamos contar. El bar de gloria es para desinhibidos , maduros y con mucha experiencia, con los que interactúa y no teme mostrarse como es.Las ataduras de la juventud son las flexibilidades de Gloria, pues es concreta, carismática y muy coqueta, ese valor agregado que llevamos intrínseco las mujeres y que al  pasar por los 40 encerramos en el ático de nuestros perjuicios y miedos.¿Acaso es común ver que una mujer de la edad de Gloria se enamore y se vuelva loca por su Romeo?La gloria que quiero ser sí es capaz de alzarse contra lo establecido y explorar los vicios y los extremos del ser.Quiero ser esa mujer viva, la madre, la aventurera y la amante.Quiero ser la misma Gloria que se desdibuja si se le impide o se le trunca, la misma que al llegar a la madurez no se cubre o recrimina por las arrugas o por la flacidez de su cuerpo. Quiero ser la Gloria mayor, que se vale de lo que ha aprendido para contrarrestar al mundo y no espera el rechazo de quienes la ven de tercera o quizá de cuarta generación.

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