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Revista dominical

Saúl Valero: un maestro de la arcilla

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Su nombre Saúl, y su apellido Valero, se conjugan cuando encuentra sus manos al moldear la arcilla o el barro con el que trabaja sus artesanías. Saúl Valero es un artista que desentraña los misterios del arte porque según su impresión los artistas primero deben poner la creatividad y luego plasmarla, en este caso representarlas en la masa de arcilla que reposa entre sus dedos cortos y robustos.

El tono grisáceo y también rapeluzco que deja la arcilla en las manos de Saúl, es la prueba de que desgastó cada tramo de su imaginación en concebir una escultura o una pieza vibrante y colorida para el final. Valero trabaja con el corazón pero sobretodo con la imaginación porque cuenta que “no existe arte sin imaginación”. 

Este hombre de baja estatura, oriundo de Ráquira, Boyacá, es un ejemplo de superación y una muestra de toda la riqueza artística de nuestro país, porque dentro de su fama nacional, que se distingue especialmente por sus particulares esculturas, que son plazas de toros en cualquier dimensión o tamaño, también se halla su particular historia.

Cuando Saúl tenía once años sus padres murieron, y cuenta que a él y a sus cuatro hermanos les tocó literalmente vivir de la arcilla, no hubo familiares que se encargaran de estos pequeños, que se afianzaban por la necesidad a una tradición milenaria en Boyacá y en muchas partes del mundo: el trabajo con arcilla o barro modelado a mano o cocido.

Valero tiene 22 años trabajando plazas de toros en arcilla. Con mirada tímida comenta que no conoce una plaza que nunca ha asistido a una corrida.

Estas celebraciones populares que plasma en la arcilla provienen de su imaginación, así como también los personajes: las mujeres campesinas y  artesanas, la banda musical, un borrachín y hasta un camarógrafo. Su técnica impecable, pero muy llena de barro se complementa con los vinilos que usa para darle más vida a su arte. Saúl solo es opulento para jugar con los colores, eso se nota en su mirada clara cuando se refiere a su trabajo.

Su voz boyacense circula con sus manos que rápidamente conciben la forma y tamaño de las figuras que salen de su mente.

En esta carrera del arte Saúl  fue víctima de los avivatos que quisieron robarse la autoría de su trabajo de muchos años, pues relata que el vivía en una finca un poco alejada del pueblo de Ráquira y hasta ahí llegaba un tendero a comprar a muy bajo costo sus artesanías, él se las vendía pero no sabía que este personaje decía a todos que las esculturas eran hechas por él y no por Saúl. Esta situación cambió para beneficio de Valero, pues  el alcalde del pueblo en esa época. 

Alfonso Casas, conocedor de su arte, lo invitó a una exhibición en la que Artesanías de Colombia figuraba como jurado. Saúl fue con sus esculturas y la sorpresa fue que todos los habitantes y participantes entendieron que las pintorescas plazas de toros eran de él y no del tendero, al que le tocó desmontar su tienda e irse avergonzado.

Desde este momento su vida dio un giro importante ya que nuevas propuestas vinieron y sobretodo, más inspiración. En estos años ha sido reconocido en México, Brasil y España, pues este último país es el que más compra sus plazas de toros pintadas con colores naranja, rojos, verdes, acompañados de negro, blanco, azul y fucsia.

El maestro Saúl Valero hizo parte de la exposición Grandes Maestros del Arte Iberoamericano exhibida en el país en 2013.  Su historia está incluida en el libro Maestros del Arte Popular Colombiano. Este año se postuló a la medalla a la maestría artesanal y al reconocimiento a la excelencia que otorga la Unesco a la Artesanía.Con un amasijo de barro en las manos empezó el taller del maestro Valero en Cartagena, el siete de junio, cuando el sol brillaba a topetazos por toda la muralla y las playas se jactaban de ser el único refrescante de la ciudad, pues este artista o mejor este maestro del arte visitaba sus alrededores por primera vez, quizá con el propósito de figurear las altivas murallas o buscar nueva inspiración para sus plazas de toros. 

Saúl Valero tiene 22 años trabajando plazas de toros en arcilla. KALLINE GIRALDO-EL UNIVERSAL
Saúl Valero tiene 22 años trabajando plazas de toros en arcilla. KALLINE GIRALDO-EL UNIVERSAL
Las plazas de toros son su especialidad.
Las plazas de toros son su especialidad.
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