Durante un mundial de fútbol se logra apreciar a los verdaderos hinchas, a los incansables que sudan la camiseta de igual forma a como la transpiran sus ídolos en la cancha. Así con esta pasión de recovecos, de penaltis, de emoción y poder aguerrido se debe mostrar a las féminas que con solo un grito y un aventón de bandera, hacen retumbar el sofá, el estadio y la patria a la que defienden a punta de pases y saltos acalorados.
El fútbol encierra en su génesis un nudo de apasionamiento y vértigo que en las mujeres suele resumirse en esas situaciones en las que impera un gol o las faltas que le cometen a alguno de los once caballeros que se disputan el balón en el campo de juego. Es ahí cuando el fulgor de su carácter las hace icónicas al momento de cualquier juego clásico.
Las chicas del fútbol distan mucho de las que se encuentran en las búsquedas de internet, y las que posan en las revistas sensacionalistas del momento; las reales son de piernas fuertes, pasos agigantados, garganta profunda y estirpe guerrera. A ellas no se les ve mostrando tanta pierna y pecho a la luz pública. Las diosas de la pelota de lunares, son más terrenales que el mismo rey Pelé, pues ellas son de lavar y planchar. Así como te las puedes encontrar luciendo vestidos de última moda y sofisticados tacones, también las puedes visualizar con jeans, tenis y por supuesto la camiseta del equipo de sus amores.
El fútbol es un deporte de marca mayor donde vale la pena resaltar a las mejores y no a las bobaliconas que enseñan y ofrecen sus cuerpos como trofeo si su equipo gana. Las protagonistas deben ser las valientes que ven más allá de las torneadas piernas y los agraciados perfiles de los jugadores, esas que brincan lanzando alaridos de puro amor por la camiseta y sobretodo de entusiasmo batallador. Las de la ola avasalladora y las que en un rugir sentido no desfallecen ante la derrota de su equipo.
Saber apreciar el espectáculo que ofrece el fútbol por estos días, no es un don que solo se les pertenece a los hombres, es más las mujeres suelen tener mucha mejor receptividad para valorar los juegos entre su equipo y el contrario. Los cánticos de apoyo y el compás de sus voces resaltan en cualquier lugar donde se muestre un partido, pues se emocionan por anticipado y esta locura del fútbol hace que se expanda su capacidad de amar a su equipo titular.
Aunque en el mundo el lente está listo para capturar las mejores imágenes de los astros dentro de la cancha, también es justo señalar que las damas también ocupan un lado seguro en estas tomas de impacto, pues de principio a fin se les ve figurar con la cara pintada, con pelucas coloridas, banderas alzadas, la camiseta puesta con talante ganador y hasta un manicure con los colores del equipo al que apoyan.
Con toda esta energía se carga la vida de las mujeres hinchas que encontramos en los estadios pintadas de todos los colores. Vibrantes y apoderadas de su labor de hinchas como Sara Marrugo, una barranquillera divertida, amante del fútbol, que grita y se estremece al oír el gol de su selección.
Su pinta varía, puede estar de jeans, converse y por supuesto la camiseta tricolor, este ajuar ganador le da agilidad para montarse, caminar y brincar con sosiego por el sofá, ahí se ven sus ojos animosos cargados de esperanza, tratando de mover a los jugadores a su antojo. Ese contacto visual le permite conectarse con la emotividad que viven los jugadores en el estadio, sentir a un solo corazón, vivir de la unidad hincha y deportista.
Sara es de las acérrimas del fútbol, ella desde pequeña ama este deporte, su amor es tan viral que ella colecciona camisetas del Junior y de la selección Colombia, también coloridos pitos, cornetas, el álbum de Panini y hasta maquillaje con los colores alusivos a sus equipos futboleros.
Y es que la pasión del fútbol la sienten todas, sin importar la edad, de esa emoción también viven las mamás, las abuelas, las adolescentes y hasta las más pequeñas del mundo, del país, de la ciudad, del barrio o la calle.
Esta es una locura universal que alienta a muchas más a contar sus experiencias a través de las redes sociales, donde las tendencias se vuelven un estilo de vida. Este es el caso de Cartagena donde el hashtag #lasmujerestambiencelebramos empezó a hacer furor con la historia y los comentarios de las hinchas del Corralito de Piedra.
Esa tarde Sara abrió sus ojos con expectación, en compañía de un montón de chicas uniformadas, formando un equipo hincha, que estuvo a la espera de goles, de tantos como pudo hacer la selección Colombia, todas al unísono practicaron el ritmo del partido que las despojó del glamour y la delicadeza, pues sacaron la fuerza de las entrañas para cantar un gol que valió por tres.
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