Además de la práctica religiosa, su historia como pueblo en las orillas del Río Magdalena, sus costumbres y su especialidad en el arte de la orfebrería, las golosinas ocupan un espacio de importancia en Mompox.
Para Clara Navarro de Navarro, de 69 años, nacida y criada en esta población, la tradición de un pueblo también va ligada a las manifestaciones culturales y gastronómicas.
Esta mujer de trato amable se dedica a la fabricación de almojábanas y galletas. Pero hace más de 30 años, tenía una venta de verduras en el mercado público, que dejó porque no era rentable para educar a sus 4 hijos.
Aprendió a hacer golosinas, gracias a una amiga que le suministró las recetas, al verla angustiada cuando su esposo fue asesinado en 1985. Esta receta la compartió con su hermana Sol María, quien también tiene una microempresa dedicada a la fabricación de esos productos. Ahora, son las dos únicas personas que reconocen en Mompox como las gestoras de las galletas.
“Lo primero que fabriqué en el patio de mi casa, en el barrio La Cuchilla, fue el horno de barro para poder asar el producto. Ese fogón alcanza una temperatura hasta de 600 grados Celsius, y funciona con leña, calor que no logra un aparato eléctrico o a gas. Es rudimentario, pero le imprime un sabor diferente a las galletas. Además, conseguí el molino, que fue convertido en eléctrico, para obtener la materia prima de la almojábana como lo es la harina de maíz.
“Comencé a trabajar duro y, poco a poco, me fui ganando a los que degustaban las almojábanas. Luego ofrecí galletas de leche y de queso, a las que bautizaron como las ‘Las galletas de Clara’”.
Ese nombre suena hoy en todo Mompox, lugar que es frecuentado por personalidades del orden local, nacional e internacional, quienes no dejan de comprarlas. Es el caso de presidentes, ministros, primeras damas, embajadores y mucha gente que visita al pueblo durante la Semana Santa y el Festival de Jazz en octubre.
Las almojábanas son apetecidos por su sabor, que surge de la mezcla de la harina de maíz, leche, sal, queso y bicarbonato. Para Clara, la clave del éxito mágico de sus galletas está en la preparación, teniendo en cuenta que la materia prima que utiliza es natural.
Con el tiempo llegó el toque secreto, innovando en el sabor de las galletas, que ya no eran solo de leche, sino de coco y de queso. “También logré hacer las de panela y coco hace como 15 años. Con las galletas crié y eduqué a mis hijos. Dos son profesionales: Nelsy, es diseñadora gráfica, en Bogotá; Nelson, licenciado en Matemáticas, en un plantel del Cesar; Nicanor ya terminó su bachillerato y labora como obrero en una empresa en Bogotá; y Norberto trabaja en la comercialización de las almojábanas aquí en Mompox”.
Su hijo Nelson señala que este tipo de microempresas o famiempresas necesitan el apoyo del Estado, porque son las que generan sustento, no solo al que las hace, sino a quienes las comercializan por toda la población.
El queso de capa
El queso de capa es otra de las delicias que inundan las calles de Mompox. Lo venden en sitios considerados de mayor afluencia de visitantes como la plaza de Santo Domingo, La Albarrada, la Plaza de la Inmaculada y Calle del Medio, mientras que otros lo comercializan en bicicletas por las diferentes calles.
Este producto es de los más vendidos y buscados por los turistas que acuden a este municipio. Son más de 10 famiempresas que se dedican a la fabricación del queso de capa, lo que le genera empleo a centenares de momposinos que día a día consiguen el sustento para sus familias.
Samir Martínez se inició como vendedor de queso hace más de 15 años. Como le generó buenos ingresos, abrió su propia quesera hace cerca de 10 años.Trabaja en compañía de su esposa en su casa en la calle Villa de Leiva, del barrio La Cuchilla.
Para Samir, las ventas son buenas porque el queso de capa tiene un sabor diferente a otros quesos, debido a su preparación natural, con leche pura, sal, cuajada, que, luego de un estiramiento con molinillo en una mesa, adquiere estilo de una masa de pan, que es cortada en cuadros.
Samir cuenta con satisfacción que las primeras damas de la Nación, Lina Moreno de Uribe y María Clemencia de Santos, cada vez que visitan a Mompox, acuden a su puesto de a comprar este producto tradicional, así como el de capa con bocadillo.






