El amor a primera vista sí existe y no necesariamente entre parejas. Por lo menos así fue para María Alejandra Marín Verhelst, quien por esas cosas del destino, o como lo quieran llamar, conoció el voleibol y de inmediato quedó enamorada del deporte de la red.
“Una prima me llevó al Coliseo Northon Madrid. Ahí empezó mi carrera, fue algo raro, pero vi el deporte y sin jugarlo me conecté de inmediato con él”, dice la jugadora, recordando que solo tenía 11 años cuando le presentaron al voleibol, su amor eterno.
Capitana
Como en toda relación, la de María Alejandra con el voleibol fue creciendo poco a poco. La pasión fue aumentando con cada caricia del balón en la yema de sus dedos. La fuerza del contacto de remate en la red la hacen sentir viva, así como cuando el corazón se acelera al momento de tener cerca al balón. Su rostro suda en cada entrenamiento y en cada partido, como cuando a la gente le sudan las manos por los nervios, solo que esa transpiración es por un esfuerzo físico mezclado con el amor de representar la bandera bolivarense en los torneos en los que ha participado hasta la fecha.
“He estado en muchos torneos, en el primero fui banca, solo tenía 11 años. Me siguieron llamando y ya son muchos en los que he participado. Cada vez lo hago con más ganas y esfuerzo porque me encanta representar a Bolívar”, dice con orgullo, al mismo tiempo que abre sus ojos inmensos, con los que transmite seguridad y alumbra todo lo que le rodea.
“Mari”, como algunos le dicen, ha estado en dos mundiales representando los colores de Colombia. También se ha paseado por el continente en torneos Suramericanos, Panamericanos y Centroamericanos.
Y no sólo eso, ha hecho parte de selecciones de mayores siendo juvenil y, a pesar de su corta edad, es la capitana de Bolívar y de la selección Colombia.
Proceso
Para María Alejandra, el proceso de Bolívar en el voleibol ha sido muy importante, sobre todo porque la disciplina se convirtió en la principal clave del éxito.
“Nos brindaron más oportunidades en el voleibol, José Polchlopek, (entrenador de Bolívar) nos hace ver la importancia del estudio, de la puntualidad y la disciplina. Y la verdad nos inculcan muchos valores como el respeto, esa fue una de las cosas que también me enamoró del proceso que se iniciaba en esa época para fortalecer este deporte”.
Siete de Bolívar
Bolívar es hoy la máxima potencia en el voleibol del país. De las 14 jugadoras de la selección nacional, siete son bolivarenses.
Por el momento la capitana de la selección está enfocada en los Juegos Nacionales.
“Entrenamos seis y a veces hasta ocho horas diarias entre cancha y pesas, todo vale la pena para ser las mejores y quedarnos con la de oro. A los Olímpicos esperamos clasificar, ya que tenemos una selección que quedó de novena en el pasado mundial de Turquía”, afirma.
Y es que ese es su sueño, los Juegos de Río 2016.
“Quiero estar. Tenemos con qué hacerlo y nos estamos preparando bien, pero antes queremos ser campeonas en unos Juegos Deportivos Nacionales”, dice completamente convencida que las fuertes rutinas de entrenamiento darán sus frutos.
“Somos profesionales y queremos ser siempre las mejores, eso nos ha llevado hasta donde estamos, pero siempre vamos a querer más”, dice con una mirada llena de ilusión.
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